Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016 (X)

Resumen sobre Género

Creación de Futuros Sostenibles para Todos

(tomado del documento homónimo publicado por la UNESCO)

 

                “Abordar las normas socioculturales de género para lograr una prosperidad económica inclusiva.

                Las distintas formas de participación de las mujeres y los hombres en el mercado de trabajo vienen determinadas no sólo por los logros educativos sino también por otros factores que influyen en los niveles salariales: tipos de puestos de trabajo disponibles, acceso a los recursos y sesgos en los mercados y las instituciones.

La discriminación y las normas culturales dificultan a las mujeres altamente calificadas acceder a empleos mejor remunerados y puestos de mayor responsabilidad. En las instituciones, las mujeres pueden encontrar dificultades y chocar contra un “techo de cristal” cuando se plantean alcanzar puestos de rango superior. Son relativamente pocas las mujeres que ocupan puestos de dirección en las instituciones económicas clave.

Existen además diferencias salariales sustanciales entre mujeres y hombres que realizan el mismo trabajo en prácticamente todos los puestos de trabajo.

En la actualidad, la tasa de finalización de la enseñanza secundaria de las mujeres es mayor que en los hombres en muchos países de la OCDE, pero la diferencia salarial por cuestión de género a favor de los hombres sigue siendo importante en muchos de los países miembros.

La educación puede hacer frente a los sesgos de género en el mundo profesional.

Los análisis de las tendencias profesionales y educativas muestran que las mujeres y los hombres siguen concentrándose en sectores distintos del mercado laboral, como por ejemplo la educación, en el caso de las mujeres, y las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), en el de los hombres, a menudo con distintas condiciones laborales y diferentes niveles salariales y de seguridad.

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), esta segregación laboral disminuyó hasta los años 1990, pero ha crecido desde entonces. Esta situación ha favorecido principalmente a los hombres en términos de salario y condiciones laborales pero no todos los hombres se están beneficiando de ella.

Especialmente en los países en desarrollo, donde los estándares de seguridad e higiene son menos estrictos, es más probable que los hombres tengan trabajos riesgosos que las mujeres. Estos trabajos riesgosos incluyen minería y construcción, en los que los accidentes, enfermedades laborales y muerte son más frecuentes que en otros sectores.

La segregación laboral se relaciona con la experiencia educativa básica y la elección de carreras de grado superior, que siguen marcadas por diferencias de género profundas. En los países de la OCDE, solo el 14 % de las mujeres jóvenes que se matriculan en la enseñanza superior por primera vez en el 2012 eligieron carreras científicas, frente el 39 % de hombres jóvenes.

Es mucho menos probable que las chicas se planteen ingresar en carreras relacionadas con la informática, la física o las ingenierías, que son sectores decisivos en la economía del conocimiento.

En los Estados Unidos de América, en 1983/84, el 37 % de los licenciados en informática eran mujeres, pero en 2010/11 el porcentaje había bajado hasta el 18 % (Departamento de Educación de los Estados Unidos de América, 2012).

En los países de los que se dispone de datos sobre la elección de estudios de grado superior, la participación promedio de las mujeres en la enseñanza terciaria sobre temas educativos superaba el 68 %, pero era sólo del 25 % en ingenierías, producción y construcción Esta disparidad limita el acceso de las mujeres a profesiones clave. También reduce la masa potencial de capacidad para generar innovaciones verdes sostenibles.

Los estereotipos en los roles de género y las expectativas tanto en la escuela como en casa explican esta segregación educativa y laboral. Los procesos de socialización, en los que se incluyen un asesoramiento educativo insuficiente, la ausencia de modelos de rol, las actitudes familiares negativas, una mala percepción de las capacidades matemáticas y el miedo a encontrarse en minoría, pueden influir en la predisposición de las chicas a optar por disciplinas específicas.

El profesorado puede ayudar en la elección de las carreras universitarias. La docencia puede generar actitudes críticas hacia las normas asociadas al género, lo que puede ayudar a su vez a romper los estereotipos profesionales y facilitar la discusión sobre la segregación basada en el género.

Las iniciativas específicas pueden fomentar que se opte por disciplinas académicas más equitativas desde la perspectiva de género, tales como las ciencias, las matemáticas y la informática.

Las políticas pueden reforzar la empleabilidad de las mujeres.

Las competencias y la educación pueden ayudar a reducir las diferencias salariales, pero se requieren otras intervenciones políticas, especialmente para asalariados, en empleos menos seguros, a menudo en el sector informal, que se beneficiarían más de una regulación del mercado de trabajo que contemplase salarios mínimos y restricciones en los despidos.

Cada vez es mayor el número de países  con legislaciones y políticas que contribuyen a igualar la situación laboral de mujeres y hombres.” (Continuará).

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Autor: Roberto Diez Gutiérrez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Maestro en Educación con especialidad en Comunicación. Maestro Humanidades con especialidad en Educación. Doctor en Humanidades con opción en Educación. Beca al Mérito Académico de la Secretaría de Educación Pública Federal. Fui corresponsal en el Estado de Hidalgo para Organización Radio Centro, Organización Impulsora de Radio y Cadena Radio Centro. Profesor en el Tecnológico de Monterrey (Querétaro e Hidalgo); en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad INECUH de Tizayuca, Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID-Tula) y Universidad La Salle Pachuca. Rector de la Universidad Científica Latinoamericana de Hidalgo (UCLAH); Director General del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Hidalgo (CECyTEH); Director General de Educación Media Superior del Instituto Hidalguense de Educación Media Superior y Superior (IHEMSyS) y Director Técnico del Instituto de Crédito Educativo del Estado de Hidalgo y Secretario Técnico del Consejo Estatal de Población en Hidalgo. Director General de Proyectos y Programas de Apoyo a la Educación de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo. Presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Consejo Consultivo Ciudadano del Estado de Hidalgo. Colaborador en diversos medios impresos y electrónicos del Estado. Rector de la Universidad Tecnológica Minera de Zimapán (UTMZ). Actualmente Rector de la Universidad Tecnológica Bilingüe de Mineral de la Reforma.

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