Más oscura… y aburrida

Hace dos años el público esperaba con cierto morbo la adaptación fílmica de los best sellers dizque eróticos de E.L James. Y aunque la versión de Sam Taylor Johnson resultó más bien decepcionante, recaudó casi 100 millones y dio origen a una fallida parodia de Michael Tiddes, que no consideraba que la cinta ya era en sí una parodia.

Para esta segunda parte, Cincuenta sombras más oscuras, se contrató a un director más avezado, James Foley, quien acababa de filmar la exitosa serie televisiva House of cards. Y aunque se promete que todo será más oscuro, más atrevido, no puede evitar que sea también más aburrida.

Al término de la primera cinta, Anastasia Steel (Dakota Johnson) ha roto con el millonario Christian Gray (Jaime Dorhan) por sus excesos sádicos. En la segunda parte lo vemos haciendo el numerito del perdón, con Anastasia poniendo ojos de borrego a medio morir, mientras que él traza en su piel sus fronteras.

Resulta de risa loca ver a Kim Basinger añorando Nueve semanas y media de Adrian Lyne, y presentándose ni más ni menos que como la pervertidora señora Robinson.

Las supuestas escenas eróticas dejarán indiferentes a los espectadores, a diferencia de Ninfomanía, de Lars Von Trier.

Fifty shades darker estará seguramente entre las peores películas del año y hay que evitarla, a menos de que sean fanáticos de la trilogía literaria de James.

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Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.

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