Inflación, el enemigo a vencer

Malas noticias para los usuarios del crédito: con el argumento de alcanzar el objetivo de inflación del 3% para este año, la Junta de Gobierno del Banco de México incrementó en 25 puntos la tasa de fondeo interbancaria el jueves pasado, para dejarla en 7%, un nivel que no se veía desde marzo de 2009, cuando para hacer frente a la crisis económica internacional los bancos centrales comenzaron a bajar sus tipos de interés, para llevarlos prácticamente a cero puntos (entre 0.5 y 0.7%).

Con la liberalización del mercado de los hidrocarburos y la política de incrementos de las tarifas de electricidad, las autoridades monetarias y el gobierno federal no podían esperar que el Índice Nacional de Precios al Consumidor (INPC) se mantuviera inerte. Era evidente que el incremento de los precios de la energía que mueve la economía nacional provocara un aumento generalizado del nivel de precios, por lo que el reciente anuncio del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), señalando que en la primera quincena de junio la inflación había llegado a 6.30%, su nivel más alto desde 2009, no es una sorpresa.

Lo que sí será una sorpresa si no se manipula la información macroeconómica frente a las elecciones generales de 2018, será ver cómo el gobierno revierte la depauperación de una población golpeada por el desempleo, los empleos de baja calidad con salarios bajísimos y el incremento de los trabajadores en la economía informal, impulsado por el bono poblacional que está haciendo que diariamente lleguen miles de jóvenes al mercado laboral y sin opciones de empleo.

Esta semana en la Ciudad de México, el Sistema de Comercio en Vía Pública (SSCOVIP) señaló que existen más de dos millones de vendedores informales. Si esos datos son ciertos, con una Población Económicamente Activa (PEA) de 53 millones 681 mil 720 personas, resulta absurdo suponer que sólo exista un millón 821 mil 825 personas desempleadas, lo cual implicaría que hoy habría 51 millones 859 mil 895 personas trabajando en la economía informal, de acuerdo a la Secretaría del Trabajo.

Para que las cifras cuadren, de una población de 123 millones 57 mil 147 personas, existe una población menor de 15 años de 32 millones 412 mil 601 personas; de ella tenemos una población en edad de trabajar de 90 millones 644 mil 546 personas y de ésta se desprende la PEA y los 36 millones 962 mil 826 personas que conforman la Población Económicamente Inactiva.

Con estas cifras, el millón 821 mil 825 personas desempleadas que reporta la Secretaría del Trabajo contradice a los más 2 millones de ambulantes existentes en la Ciudad de México que informa el SSCOVIP, sin considerar los millones de desempleados en todo el país.

Así que aumentar las tasas de interés para reducir el consumo de los hogares no puede hacer otra cosa que deteriorar aún más el nivel de vida de la población, afectados por la falta de empleos, por la inexistencia de empleos de calidad y enfrentados al incremento de los precios, producto de los aumentos en los costos de producción por la liberalización del mercado de los hidrocarburos y los desproporcionales aumentos en las tarifas eléctricas.

Pero aún más, si el Banco de México pretende seguir los incrementos de las tasas de interés de la Reserva Federal de Estados Unidos (FED) en este año, llevará a que los intermediarios financieros aumenten sus tasas de interés, reduciendo más los ingresos de los hogares y las ventas de todos tipo de productos y servicios, reduciendo las expectativas de crecimiento de la economía.

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Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

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