Trump y Jong-un, al borde del enfrentamiento

El presidente Donald Trump ha comenzado a rediseñar la geopolítica mundial. La crisis actual del capitalismo, iniciada en 2008, parecía estancarse sin que nadie le encontrara una solución; no obstante, la llegada del magnate a la Casa Blanca parece estarle dando un empujón a la economía de mercado para que salga del atasco, cuestionando los beneficios del libre mercado y los propios equilibrios militares que encontró a su llegada al poder, pues no sólo ha cuestionado a la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAM), sino a la complacencia de sus antecesores con Siria, Irán y Corea del Norte.

Ahora, Trump está en la disyuntiva de pasar a los hechos o dejar todo en la retórica, en la demagogia, frente a sus electores y perder toda posibilidad de reelección. El 16 de agosto iniciará la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) con México y Canadá, uno de sus caballos de batalla en su campaña a la Presidencia que prometió eliminar por ir encontrar de los intereses de su país y frente a sus amenazas a Corea del Norte, Pyongyang ha dicho estar dispuesta a ir a una guerra total con Estados Unidos, poniendo como su primer objetivo las instalaciones militares estadounidenses en la isla de Guam.

Estados Unidos parece haber elegido la dirección equivocada. El gobierno estadounidense ha preferido la confrontación frente a la negociación y el aislamiento, ha impuesto sanciones a Rusia, China, Corea del Norte, Irán y Venezuela, las cuales no todos sus socios europeos comparten, pues afectan sus intereses económicos y sus relaciones diplomáticas.

Lejos de alcanzar acuerdos a través del diálogo, las nuevas sanciones de la ONU contra Corea del Norte han aumentado el nivel de la confrontación Pyongyang- Washington. Pyongyang tardó en reaccionar a la amenaza del martes pasado del presidente Trump, en el sentido de que Corea del Norte no debería hacer amenazas contra Estados Unidos, pues podría responder con “el fuego y la ira como nunca se han visto,… El poder nuclear de EE.UU. es más fuerte que nunca”, precisó el mandatario estadounidense.

La escalada verbal continuó el miércoles, Pyongyang amenazó con lanzar una guerra total contra Estados Unidos, comenzando por la isla estadounidense de Guam, situada a sólo 3 mil 200 kilómetros de distancia, que alberga una base naval y constituye el apoyo a la Flota del Pacífico, así como a la Base de la Fuerza Aérea Andersen, estación de bombarderos estratégicos.

Por su parte, Corea del Sur busca abrir el diálogo entre Washington y Pyongyang antes de verse atrapada entre el fuego cruzado de una primera guerra nuclear. Seúl ha indicado que siguen muy de cerca lo que ocurre en el Norte para identificar los retos a los que se pueden enfrentar, pero siempre optarán por el diálogo y el apaciguamiento. En ese sentido, un comunicado del Ministerio de la Unificación señaló que “el gobierno de Corea del Sur continuará sus esfuerzos por la paz y la prosperidad en la península coreana, buscará la reconciliación y la cooperación entre las dos Coreas”.

El problema no es que haya armas nucleares amenazando a Estados Unidos, algo que todo mundo sabe que existen desde hace décadas; el problema radica que hoy hay un país dispuesto a lanzarlas sobre su territorio. El lunes pasado, el ministro de Relaciones Exteriores de Corea del Norte, Ri Yong-ho, que asistía a una reunión de la ASEAN en Manila, dijo que poseen tecnología nuclear y misiles balísticos intercontinentales legítimamente, pero que Pyongyang no tenía planes para usarlas en contra de nadie, a excepción de Estados Unidos que amenazan a su país.

Sin embargo, Estados Unidos no se amedrentan y el secretario de Defensa, Jim Mattis, advirtió a Corea del Norte el miércoles que Pyongyang debe detener cualquier acción que conduzca al fin de su régimen y a la destrucción de su pueblo.

David Albright, fundador y presidente del Instituto para la Ciencia y la Seguridad Internacional, y un grupo de expertos en seguridad de Washington, señalaron el martes pasado que la según sus estimaciones Corea del Norte podría disponer de 60 armas nucleares en Yongbyon, donde se encuentran las principales instalaciones nucleares de ese país, a unos 90 kilómetros al norte de Pyongyang.

En este sentido, la locura y la soberbia de los dirigentes de ambos países podrían pasar de las amenazas a la acción en cualquier momento, a pesar de los intentos de diálogo de Corea del Sur y de otros países que no quieren una confrontación nuclear en el planeta. Sin embargo, el que el presidente Trump pueda hacer a un lado a Corea del Norte y al TLCAN, le ayudaría a tener credibilidad frente a sus electores y a salir de la crisis por la interferencia de Rusia en las elecciones de su país, algo tentador para el impredecible presidente.

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Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

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