Políticos hidalguenses solidarios: ¿son o se hacen?

Los últimos días se vivió en México una serie de eventos meteorológicos que dejaron secuelas severas en diversas regiones, lo cual originó ejercicios de solidaridad como las donaciones de alimento y ropa.

Hasta aquí todos estamos de acuerdo en que es una forma en la que los mexicanos nos socorremos cuando existe algún perjuicio en el territorio nacional. Aunque, como es costumbre, no faltó quien se colgó de la tragedia mexicana para armar slogans que parecen más de una campaña política que de una sociedad civil en movimiento.

Es decir, no deja de ser loable el hecho de los donativos ciudadanos o de algunos políticos organizándolos, pero nos atrevemos a dudar de las formas en que se manejan este tipo de temas, ya que mágicamente existen toneladas de comida y ropa empaquetadas y listas para donar.

Hidalgo no pudo ser la excepción, una colecta fue organizada por alguna delegación federal; lo verdaderamente interesante es que el punto de recepción fue una conocida colonia pachuqueña que no es famosa por su modestia.

De pronto vimos un desfile de personajes que llegaban a donar cantidades impresionantes de ropa y comida, por supuesto, con sonrisa lista para tomar una fotografía que muestra su vanagloriado intento de solidaridad.

Un juego mezquino de palabras y slogans fáciles como “ayudando a nuestros amigos/hermanos”, mientras pasan entre ellos unas cuantas cajas o rejillas como si en el andar mesiánico se convirtieran en salvaguardas de la sociedad mexicana.

Faltos de entendimiento de imagen pública y acostumbrados a los ejercicios de décadas anteriores, lucen desfasados en una foto que ostenta elitismo y cerrazón a la sociedad entera.

Un ejercicio entre compadres, los mismos que se han caracterizado por sus francachelas y tertulias donde arman pleitos de cantinas entre quemaditas y whisky, protagonizando tremendos escándalos amorosos en oficinas o ventaneados por prepotencia contra quienes sienten subalternos.

En medio de un exquisito ejercicio de cofradía entre aquellos que se reconocen por tertulias y trasnochadas, que tienen en común nunca haber concretado un trabajo social y voluntario en beneficio de la sociedad hidalguense.

Sobrados de personal cuya percepción económica es un misterio pero aún así tienen la capacidad de llevar una vida llena de fiestas y donativos, seguramente todos constatarán que son empresarios o utilizan dinero propio, pues así han hecho en anteriores ocasiones y encargos en Hidalgo y en otros estados.

Por este ejercicio de magnanimidad conjunta podemos preguntar de dónde salió el financiamiento: si fue de sus cuentas personales, será interesante hacer un seguimiento al crecimiento político y económico de ciertos personajes; si fue donativo de las delegaciones federales, esperamos pronto verlo reflejado en portales de transparencia y, obviamente, cuantificado, pues en total se reunieron 4 toneladas de ayuda.

También se habló de la participación de fundaciones y asociaciones civiles, de las cuales sería muy interesante conocer su funcionamiento financiero: quién dona y de dónde sale, porque podría prestarse a malas interpretaciones.

Así es como la política en Hidalgo se llena de clichés y discursos fáciles.

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