Osorio Chong, pieza clave del PRI en 2018

Conforme avanza noviembre, el misterio del “tapado” del PRI es analizado en todos los espacios de opinión pública, donde se han generado diversas hipótesis sobre la liturgia, comparación histórica, estudio minucioso de los discursos del presidente, etcétera.

Enrique Peña Nieto tiene cuatro aspirantes de entre los cuales surgirá el candidato: Aurelio Nuño Mayer, José Antonio Meade Kuribreña, José Narro Robles y Miguel Ángel Osorio Chong.

Hace un par de meses se intensificó la especulación sobre Meade Kuribreña como futuro candidato, motivo por el que buscaron posicionarlo de forma mediática mientras se abrían los candados del tricolor para aceptar como aspirantes a simpatizantes. El grave problema del secretario de Hacienda y Crédito Público es el secreto a voces de su no ganada nominación.

Pese a que Meade garantizaría la continuación del proyecto del Grupo Atlacomulco, no es bien visto al interior del PRI, y la elección de 2018 requerirá forzosamente de la maquinaria tricolor, que lo mira con recelo por identificarlo con un disminuido grupo panista, es decir, sus posibilidades de triunfo como candidato se desploman en cualquier análisis realista.

Aunque lo que más le pesa a José Antonio Meade son las acusaciones de corrupción de las que busca deslindarse pero es imposible lograrlo: el tema de Juntos Podemos y las millonadas que “se le perdieron”, su vinculación con Peña Nieto en cada uno de los escándalos de corrupción del sexenio, su postura cerrada a no subir el salario mínimo, los gasolinazos que él efectuó, su falta de tablas en los escenarios políticos que lo dejarían a merced de la voluntad de López Obrador y, sobre todo, que no genera empatía con la ciudadanía.

Por otro lado, Aurelio Nuño y José Narro podrían llegar a fungir como coordinador de campaña o candidato a la jefatura de Gobierno de la Ciudad de México, respectivamente, permitiéndose así robar la suficiente cantidad de votos a Andrés Manuel López Obrador para abonar al triunfo de “La Grande”. Bien dicen los priistas que hasta perdiendo ganan.

Con todo el escenario catastrófico que parece asegurar una derrota al Revolucionario Institucional, se mantiene firme el “Caballo Negro” –como lo ha llamado Raymundo Rivapalacio-: Miguel Ángel Osorio Chong, el único secretario de Gobernación en la historia mexicana que se ha mantenido en su encargo durante cinco años consecutivos en un mismo sexenio.

De antemano, según las tradiciones, se coloca como el Candidato Natural del PRI, y también se posiciona como el puntero en las encuestas al interior del tricolor, con lo que es el único entre la caballada que aseguraría la unidad priista, al tiempo que posibles negociaciones para generar alianzas con diferentes fuerzas políticas. Pero de no ser “el destapado”, su peso en este escenario se mantiene exactamente igual de fuerte, pues su venia al candidato podría definir apoyos y augurios; en pocas palabras, el hidalguense juega un papel trascendental en 2018: ser el candidato o avalar al tapado.

En un escenario no tan positivo, podríamos decir que, si Miguel Osorio Chong no es el candidato priista, le será dado mayor poder para lograr su apoyo. Este escenario afecta directamente a Hidalgo, porque en cualquiera de las posibilidades el exgobernador cobijará a todos aquellos que a él le rezan y se encomiendan.

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