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10 Febrero, 2017

ANDADOR - Roberto Diez Gutiérrez
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Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016 (IX)

Resumen sobre Género

Creación de Futuros Sostenibles para Todos

(tomado del documento homónimo publicado por la UNESCO)

 

                La educación puede proporcionar competencias para trabajar…

La educación tiene repercusiones bien conocidas sobre los ingresos. Las tasas de beneficio de la educación son las más elevadas en las regiones más pobres, como África Subsahariana, lo que es un reflejo de la escasez de trabajadores calificados.

La educación formal de buena calidad proporciona a los individuos competencias y conocimientos que les permiten ser más productivos. La finalización de los estudios también puede entenderse por parte de los empleadores como un indicador de habilidades de los trabajadores y puede traducirse en mayores oportunidades de acceso a un trabajo decente, independientemente de los conocimientos y competencias adquiridas durante sus estudios.

En la OCDE, las diferencias en las competencias cognitivas representaron un 23 % de la brecha de género en los salarios en 2012. Las marcadas diferencias en los resultados del mercado de trabajo, por ejemplo en las tasas de empleo y los salarios, tienden a disminuir en el segmento de mujeres y hombres con mayor nivel de formación. Sin embargo, las diferencias en el nivel educativo alcanzado explican una parte considerable de la disparidad en el empleo en algunos países del programa STEP en los que las mujeres sufren desventajas en el ámbito educativo.

El análisis efectuado sugiere que, a igualdad de nivel educativo alcanzado, la disparidad en el empleo informal se reduciría un 50 % en Ghana y un 35 % en Kenia y que la pobreza en los asalariados disminuiría un 14 % y un 7 %, respectivamente.

… pero el vínculo entre la educación de las niñas y la participación en el mundo laboral no es evidente.

Lograr la paridad de género en la educación, aun siendo importante, no se traduce necesariamente en igualdad de género en la actividad económica y en mejora de las oportunidades de empleo. Algunos países que han avanzado rápidamente en materia de logros educativos por parte de las chicas no han experimentado al mismo tiempo aumentos en las cifras de empleo decente.

En Sri Lanka, los importantes avances en la matrícula y finalización de estudios por parte de las mujeres no se han visto acompañados de ventajas para la fuerza laboral; en cambio, la participación de las mujeres en el mundo laboral se ha estancado o ha disminuido.

En América Latina y el Caribe, la mejora de la educación de las niñas en todos los niveles ha sido un factor decisivo en la creciente participación de las mujeres en el mercado de trabajo, pero en el Cercano Oriente y África del Norte sólo la educación terciaria ha tenido un efecto significativo en el incremento del empleo.

Análogamente, en los países asiáticos de ingresos altos, como Japón y la República de Corea, la participación femenina en el mundo laboral ha sido limitada, pese a los elevados niveles de educación.

El análisis de los datos del programa STEP mostró que las diferencias de género en los logros educativos no explicaban las diferencias de género en el empleo informal en los países considerados; intervenían otros factores, como la discriminación y las normas culturales, que contribuían a que las mujeres no tuvieran unas condiciones equitativas de acceso a trabajos estables y decentes.

En Ghana, la educación y la participación de las mujeres en el mundo laboral han mejorado desde mediados de la década de 1990, pero sus salarios se han estancado y ha crecido el desempleo, así como la actividad económica informal y el trabajo por cuenta propia. Una educación más prolongada se traduce en unas mayores posibilidades de trabajo remunerado.

Los estudios sugieren que el empoderamiento de las mujeres requiere sintonizar las reformas educativas con un mayor acceso al empleo del sector público, así como con una  legislación que garantice que los empresarios privados proporcionan empleo decente.

La educación no formal puede ayudar a adquirir competencias laborales.

Las oportunidades de aprendizaje no formal ajustadas a las necesidades locales –programas de segunda oportunidad basados en las características locales, iniciativas de microfinanzas o de formación continua y aprendizaje informal– pueden proporcionar competencias esenciales a los adultos jóvenes a los que un sistema educativa de poca calidad les ha fallado. Las mujeres y las niñas, en particular, pueden beneficiarse de ese tipo de programas, ya que ellas representan casi las dos terceras partes de los 758 millones de adultos sin alfabetizar en todo el mundo.

En Egipto, gracias al programa “Mujeres por las Familias”, se identificaron los principales retos de las comunidades locales: servicios sanitarios y educativos, analfabetismo, matrimonios a edad temprana y actitudes inadecuadas hacia las niñas. Se proporcionó a las niñas formación basada en las necesidades de la comunidad en lo relativo a alfabetización, salud y otras competencias.

Más adelante, las chicas impartieron clases de alfabetización a domicilio, centradas en los problemas de la vida cotidiana; suministraron información sobre temas de salud, higiene y planificación familiar; dieron clases de cocina, artesanía y agricultura; animaron a quienes habían abandonado sus estudios a volver a la escuela; y ayudaron a la comunidad y a las familias a obtener pequeños préstamos, y a conseguir los documentos de identidad y las tarjetas de voto. Se convirtieron en líderes de sus comunidades.

En muchos países, especialmente en los más pobres de Asia y África, las mujeres representan una parte importante de la fuerza de trabajo en la ganadería y la agricultura, pero no están tan presentes como los hombres en los ámbitos de la extensión agraria y los servicios de asesoramiento.

En la India, más de 250.000 mujeres campesinas han recibido apoyo desde el lanzamiento en el año 2010 del proyecto gubernamental Mahila Kisan Sashaktikaran Pariyojana (Fortalecimiento de las mujeres campesinas), que forma a personal de las comunidades para prestar apoyo y capacitar a mujeres con vistas a la producción sostenible en agricultura.” (Continuará).

Autor: Roberto Diez Gutiérrez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Maestro en Educación con especialidad en Comunicación. Maestro Humanidades con especialidad en Educación. Doctor en Humanidades con opción en Educación. Beca al Mérito Académico de la Secretaría de Educación Pública Federal. Fui corresponsal en el Estado de Hidalgo para Organización Radio Centro, Organización Impulsora de Radio y Cadena Radio Centro. Profesor en el Tecnológico de Monterrey (Querétaro e Hidalgo); en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad INECUH de Tizayuca, Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID-Tula) y Universidad La Salle Pachuca. Rector de la Universidad Científica Latinoamericana de Hidalgo (UCLAH); Director General del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Hidalgo (CECyTEH); Director General de Educación Media Superior del Instituto Hidalguense de Educación Media Superior y Superior (IHEMSyS) y Director Técnico del Instituto de Crédito Educativo del Estado de Hidalgo y Secretario Técnico del Consejo Estatal de Población en Hidalgo. Director General de Proyectos y Programas de Apoyo a la Educación de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo. Presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Consejo Consultivo Ciudadano del Estado de Hidalgo. Colaborador en diversos medios impresos y electrónicos del Estado. Rector de la Universidad Tecnológica Minera de Zimapán (UTMZ). Actualmente Rector de la Universidad Tecnológica Bilingüe de Mineral de la Reforma.

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