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3 Febrero, 2017

ANDADOR - Roberto Diez Gutiérrez
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Informe de Seguimiento de la Educación en el Mundo 2016 (VIII)

Resumen sobre Género

Creación de Futuros Sostenibles para Todos

(tomado del documento homónimo publicado por la UNESCO)

 

                “Las desventajas en la obtención de las competencias básicas se derivan de la pobreza, el lugar de residencia y la etnia a la que se pertenece. En Nigeria, tan solo el 4 % de las mujeres jóvenes pobres de la zona noroccidental saben leer, en comparación con el 99 % de las mujeres jóvenes ricas de la zona suroriental.

En Indonesia, casi la totalidad de las mujeres jóvenes ricas de la provincia de Bali tienen las competencias de lectura y escritura, pero sólo el 60 % de las mujeres jóvenes pobres de la provincia de Papúa están alfabetizadas. En Etiopía, las mujeres jóvenes pobres de la etnia afar se encuentran entre las más desfavorecidas en cuanto a dichas competencias.

Muchas mujeres y hombres de países más ricos tienen competencias de lectura, escritura y cálculo de bajo nivel.

El analfabetismo ha dejado de ser un problema en aquellos países que han alcanzado el objetivo de la enseñanza primaria universal. Sin embargo, bajos niveles en competencias en cuanto a alfabetización adulta son más prevalentes de lo que se cree.

En los 33 países de ingresos medianos altos e ingresos altos que participaron en las encuestas para el período 2012-2015 del Programa de la OCDE para la Evaluación Internacional de las Competencias de los Adultos (PIAAC), se encontró que alrededor del 20 % de las mujeres y hombres de edades entre 16 y 65 años tenían niveles de lectura y escritura limitados, correspondientes al nivel 1, o menos, de la escala de conocimientos del PIAAC.

En la mayoría de los países, no se detectó una brecha de género significativa en alfabetización, e incluso en los países con diferencias estadísticas importantes, el problema era relativamente menor.

En lo relativo a los conocimientos de cálculo, el panorama es otro. En todos los países que participaron en la encuesta, excepto la Federación de Rusia, los hombres adultos obtenían mejores resultados que las mujeres.

Las mayores diferencias se producían en Alemania, Chile, España, Irlanda del Norte (Reino Unido) y Turquía, un país en el que el 59 % de las mujeres tienen un nivel bajo de cálculo, frente al 42 % de los hombres, y las mujeres alcanzan los más altos niveles de conocimientos aritméticos en menor proporción que los hombres.

Lograr la igualdad de género requiere transformaciones sustanciales.

Garantizar la igualdad de género en los ámbitos de la salud, el empleo y el liderazgo político y económico, y no sólo la paridad de género en la educación, es un elemento que subyace a la agenda para el desarrollo sostenible.

En esta sección se analizan las cuestiones relativas a la desigualdad y la igualdad de género, centrándose para ello en tres temas: el trabajo y el crecimiento económico, el liderazgo y la participación, y las relaciones y el bienestar. Los tres están relacionados con la educación, el género y el desarrollo sostenible.

En esta sección se hace hincapié en diversos desafíos, prácticas y tendencias relacionadas con el género en el ámbito de la educación, así como en otras dimensiones del desarrollo sostenible que deben abordarse para poder avanzar en la igualdad de género y el empoderamiento de mujeres y niñas.

Educación, género y trabajo.

La educación de buena calidad y el aprendizaje a lo largo de toda la vida pueden ayudar a las mujeres a desempeñar trabajos decentes en términos de igualdad y a promover el crecimiento económico, la reducción de la pobreza y el bienestar para todos.

El desarrollo sostenible implica un crecimiento económico inclusivo centrado en el bienestar humano y la supervivencia del planeta. Para lograr la cohesión social e impulsar un cambio transformador, la prosperidad debe concebirse de forma que no deje atrás a nadie.

Abordar la desigualdad de género en el mercado de trabajo.

Las extendidas desigualdades, entre las que destaca la discriminación endémica de género en el mercado laboral, afectan notablemente a la participación de mujeres y hombres en la obtención de empleos formales e informales. En promedio, a las mujeres les va peor que a los hombres cuando se evalúan las oportunidades de empleo con los indicadores utilizados como parámetros del trabajo decente, tales como la cantidad de empleos estables y formales que ofrecen seguridad en el puesto de trabajo y protección social para las familias, o los empleos remunerados por encima del nivel de pobreza.

En muchos contextos, las mujeres desempeñan desproporcionadamente su trabajo en la economía informal, la cual está en parte fuera de la reglamentación laboral y al pago de impuestos, en aquellos países en que la economía informal tiene un gran peso, y en la agricultura  sin poseer ni tierras ni recursos.

Las mujeres suelen estar también ampliamente representadas en los empleos vulnerables, en trabajos aislados o con uno o más socios, o en trabajos domésticos no remunerados. Es necesario eliminar las desventajas socioeconómicas que afectan a las mujeres, si se pretende alcanzar una igualdad de género sustancial.

La disparidad de género en los empleos informales y vulnerables suele variar según los países y las regiones. El análisis efectuado para el Informe GEM de 2016 basado en los datos del programa del Banco Mundial “Competencias para el Empleo y la Productividad” (STEP) sobre poblaciones urbanas en 12 países de ingresos bajos y medianos, encontró que la presencia de hombres en la economía informal alcanzaba sus valores máximos en Asia Central y países de Europa del Este, pero era mayor entre las mujeres de los países de América Latina y África Subsahariana.

Incluso el trabajo remunerado puede no ser suficiente para escapar de la pobreza. En los 12 países considerados, las mujeres tenían mayor probabilidad que los hombres de ser clasificadas en la categoría “trabajo y pobreza”.

En promedio, el número de mujeres que trabajan y son pobres duplica el de los hombres. También existen disparidades importantes en muchos países de la OCDE, por ejemplo en Austria, Finlandia, la República de Corea y Suiza, donde hay dos veces más mujeres que hombres que trabajan por salarios bajos. ” (Continuará).

Autor: Roberto Diez Gutiérrez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Maestro en Educación con especialidad en Comunicación. Maestro Humanidades con especialidad en Educación. Doctor en Humanidades con opción en Educación. Beca al Mérito Académico de la Secretaría de Educación Pública Federal. Fui corresponsal en el Estado de Hidalgo para Organización Radio Centro, Organización Impulsora de Radio y Cadena Radio Centro. Profesor en el Tecnológico de Monterrey (Querétaro e Hidalgo); en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad INECUH de Tizayuca, Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID-Tula) y Universidad La Salle Pachuca. Rector de la Universidad Científica Latinoamericana de Hidalgo (UCLAH); Director General del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Hidalgo (CECyTEH); Director General de Educación Media Superior del Instituto Hidalguense de Educación Media Superior y Superior (IHEMSyS) y Director Técnico del Instituto de Crédito Educativo del Estado de Hidalgo y Secretario Técnico del Consejo Estatal de Población en Hidalgo. Director General de Proyectos y Programas de Apoyo a la Educación de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo. Presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Consejo Consultivo Ciudadano del Estado de Hidalgo. Colaborador en diversos medios impresos y electrónicos del Estado. Rector de la Universidad Tecnológica Minera de Zimapán (UTMZ). Actualmente Rector de la Universidad Tecnológica Bilingüe de Mineral de la Reforma.

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