Ser y Devenir 46 | Effetá.info, Opinión y Noticias; Hidalgo, México
Skip to content

NOTICIAS


17 Junio, 2017

EL INDIO FILÓSOFO - Serner Mexica
Print Friendly

Ser y Devenir 46

Kant fue un tipo que nunca salió de su pueblo y su obra más importante, Crítica de la razón pura, la terminó siendo un anciano. No exageres, sólo tenía sesenta años. No era precisamente un joven. ¿Por ello sus reflexiones morales parecen de abuelito? Son las condiciones materiales para la creación filosófica. Hacer filosofía a los sesenta años es por completo diferente que a los veinte, la visión del mundo difiere porque difieren los deseos, los intereses, inquietudes, propósitos y objetivos; cambia la búsqueda, por consiguiente, los problemas. ¿No que la razón era la base objetiva del conocimiento? La razón es la razón así se tengan veinte, sesenta o cien años. No obstante, cuando uno está tratando de encontrar o descubrir los principios morales fundamentales, la experiencia del agente en cuestión determina la jerarquía de valores, por tanto, el criterio para resolver dichos problemas.

¿Cuál es el valor fundamental? El joven dirá que es la libertad, el amor sexual o la igualdad, mientras que el anciano preferirá la salud, el amor familiar o la templanza. Pero la ética no puede fundamentarse en la experiencia. ¿Hay una jerarquía absoluta de valores? Esa es la trampa de la metafísica occidental.

Abro los ojos y regreso a este tiempo. Siento un vacío. Hay un vacío en mi cuerpo, no de desahogo sino de espíritu. Los recuerdos son más intensos que la realidad.

—Tendremos que aumentarte la dosis —dice la doctora.

—Ya no quiero pastillas.

—¿Por qué regresaste entonces?

— Angustia.

—Por eso necesitas el medicamento.

—Desesperación.

—Exacto.

—Tristeza.

—Todo es parte del trastorno.

—Una tristeza tan pesada que no tiene sentido enfrentarla.

—No digas eso —dice y comienza a escribir la receta.

—Una tristeza tan profunda que…

—Te espero la próxima semana —dice por último extendiéndome la prescripción médica.

Salí del consultorio dudando sobre comprar o no más pastas, llegué al auto y decidí dejarlo estacionado. El horizonte se abrió épicamente y no quería estar encerrado, así que caminé sin destino fijo durante una hora hasta llegar a un parque de la colonia Roma. Una fuente, mucha gente paseando perros y una colección de obras de arte. Todas horribles. ¿O yo soy horrible y por eso las veo así? Me senté en una banca y miré el cielo, algunas ramas de los árboles atravesadas y las nubes disfrazándose en la tarde nublada. Cerré los ojos, me cubrí el rostro con ambas manos y regresé a mis recuerdos.

Despierto en el vagón abandonado, el sol del mediodía pasa individualmente por los cientos de hoyos pequeños en el techo metálico y me percato que estoy solo. ¿Y Samantha? Tampoco está la Ñera. ¿Me han abandonado? No lo creo. Pero no están sus cosas. ¿Y Puerquito?

 

Continúa 47

Autor: Serner Mexica

Filósofo por la UAM, estudió la Maestría en la UNAM y el Doctorado en la Universidad de La Habana. Fue Becario de Investigación en El Colegio de México y de Guionismo en IMCINE. En 2007 obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia EMILIO CARBALLIDO por su obra "Apóstol de la democracia" y en el 2011 el Premio Internacional LATIN HERITAGE FOUNDATION por su tesis doctoral "Terapia wittgensteiniana".

Visto: 169 veces

Leer más sobre El indio filósofo



Google+