¡Que ya empiecen las campañas!

La etapa de precampañas ha resultado bastante sosa, semejante a un juego de trámite, esos que en México cuando había programa doble duraban siete entradas. El PRI con Meade hace apariciones tibias, sin emoción, totalmente intrascendentes; el PAN no ha salido del círculo de espera y sigue abanicando sin atreverse a llegar a la caja de bateo; López Obrador con el dicho de siempre deja pasar los lanzamientos y sólo espera la base por bola para conectarse en el juego.

Si esta es la estrategia, de medir al adversario antes de dar el zarpazo, todos lo están haciendo muy bien. Si por el contrario, la campaña ya empezó y nos va seguir recetando mensajes somníferos, cancioncitas pegajosas y ocurrencias de Facebook, mejor que suspendan el juego, ofrezcan disculpas y limiten la campaña final a cuatro semanas, por humanidad.

En el diseño de cada equipo, los de franela azul, los diestros salpicados de populistas, se ven en la angustiosa necesidad de cambiar la novena completa. Lo cierto es que el que parecía un equipo plagado de bateo y defensiva ha resultado muy descolorido. El uniforme parchado de azul, amarillo y movimiento naranja, na, na, na, na, na…

El frente de Dante, el políglota y la azafata no han encontrado la zona de strike y siguen acumulando ponche, y eso que vamos en la primera entrada.

Los pejistas evangélicos e izquierdosos mantiene la fe de ir arriba en la pizarra. No se desgastan en crear estrategias, simplemente buscan ocupar todas las bases y anotar de a caballito. La verdad es que sus rivales no han sido muy exigentes. El Peje se dedica a dar suaves toques y todavía no busca el batazo largo, se reserva para el arranque de la campaña.

El rojo es el que anda más disminuido: sin pitcheo, sin bateo, sin rumbo. Meade y Mikel, el dúo dinámico, pensaron que ganarían sólo con el uniforme. Dicen que en las prácticas no saben ni siquiera agarrar el bat y que no terminan por dominar el arte del fildeo. El guante no les entra o simplemente nadie les explicó los conocimientos básicos del rey de los deportes. A manera de curso intensivo, el coach de los rojos ha pensado llevarlos a una liga infantil para explicarles los principios básicos. Si no se aplican, además de ponchados es peligroso que un mal lanzamiento los pueda golpear y dejarlos inservibles para llegar a Los Pinoles. Cada equipo sigue en preparación a marchas forzadas.

Autor: Mario Ortiz Murillo

Por vocación sociólogo, de placer periodista. Soy un adicto enfermizo a las buenas y malas películas, especialmente las de culto (para mí). Me considero plural y lucho, desde mi humilde tribuna, en el aula y en la prensa por promover la tolerancia. Fiel seguidor de los Pumas, el mejor equipo de México y de la mejor institución del mundo, la UNAM. Aunque mi verdadera pasión no está en el deporte de las patadas sino en los batazos y las atrapadas. El rey de los deportes, según mi filosofía, debería convertirse en el deporte nacional y mundial por decreto de la ONU. Cuando esto ocurra, prometo jubilarme y dedicarme a bolear zapatos y arreglar bicis.