Ser y Devenir 146

Escuchaba cómo rascaban el hielo, abrí los ojos y el blanco iluminado de la nieve me obligó a cerrarlos de inmediato apretando fuertemente los párpados.

No puedes controlar lo que sientes.

Temblaba.

Pero puedes decidir qué haces con eso que sientes.

De manera incontrolable.

Mi cerebro sigue congelado, mi mente confundida lógicamente y mis ideas se disparan libremente como un accidente pirotécnico de realidades.

Rascan la nieve y no puedo moverme.

Cuando alguien dice “No sientas odio” es tan absurdo como si dijera “No sientas dolor” o “No sientas felicidad”. Uno no decide lo que siente. El odio es un sentimiento. Reflexiona en la experiencia de tu intento por no sentir dolor. ¿Qué pasó? Seguramente el dolor aumentó. Porque la resistencia es sufrimiento. ¿Y qué significa “no sentir”? Por ejemplo, los faquires sí sienten pero tienen una actitud diferente frente al dolor, es decir, una postura de control sobre lo incontrolable, pero no es que no sientan dolor sino que controlan sus reacciones frente a éste, lo incontrolable del dolor. Y en ello radicaría su virtud, pues si no sintiesen dolor no tendría ningún mérito cualquiera de sus demostraciones.

Siguen rascando la nieve, tengo espasmos y estoy bañado con el sudor de mi fiebre.

No puedes controlar lo incontrolable, lo que sientes, aunque por supuesto sí puedes decidir qué haces con eso que sientes. No puedes evitar sentir odio pero es tu completa decisión si haces algo al respecto, así como no puedes evitar sentir amor por alguien pero sí puedes decidir cómo lo expresas. ¿No es así?

Tengo mucho frío.

Puedes creer que tú decides lo que sientes, pero eso es engañarse a uno mismo. Más aún, no poder decidir sobre el dolor no es algo malo, por el contrario, es algo bueno. Si residiera en tu decisión, lo evitarías ¿no es así? ¿Y por qué no evitarlo?

Porque a través del dolor —me dice Nietzsche— te haces más fuerte.

¿Qué haces aquí? —le pregunto temblando de manera incontrolable.

—Te estás muriendo.

—¿Por qué?

—Porque tu corazón se está deteniendo.

—¿Por qué dices que “a través del dolor te haces más fuerte”?

—Significa la superación de uno mismo.

—¿Superar el sufrimiento te hace más fuerte?

Natürlich! —me grita en alemán.

—No comprendo.

—Porque te estás muriendo, tu corazón ya no aguanta el frío y tu cuerpo ya no está resistiendo. Pero si sobrevives, cosa que veo poco posible, verás que otra perspectiva ontológica se abre ante ti después de esta experiencia, una pizca de sabiduría filosófica y, lo más bello, las cosas nunca volverán a ser como antes. El mundo se abrirá ante ti como una puerta que estaba cerrada y que sólo dicha experiencia fue capaz de abrir.

¿El dolor como condición para crecer?

Así es: Lo que no te mata te hace más fuerte.

—Tengo mucho frío.

—Una experiencia de dolor te hace identificar los verdaderos problemas (entre mayor es el dolor mayor es el aprendizaje), comprender el valor de los obstáculos que enfrentamos en la vida y no detenerse por nimiedades que aparentemente son problemas trascendentales.

—Me duele el pecho.

—Porque te estás muriendo, pero si sobrevives comprenderás lo que te estoy diciendo.

—Ya no puedo más… —dije por último, cerré los ojos y dejé de respirar.

Continúa 147

Autor: Serner Mexica

Filósofo por la UAM, estudió la Maestría en la UNAM y el Doctorado en la Universidad de La Habana. Fue Becario de Investigación en El Colegio de México y de Guionismo en IMCINE. En 2007 obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia EMILIO CARBALLIDO por su obra "Apóstol de la democracia" y en el 2011 el Premio Internacional LATIN HERITAGE FOUNDATION por su tesis doctoral "Terapia wittgensteiniana".

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