Estados Unidos-Corea del Norte, un encuentro histórico

Las críticas contra Donald Trump no van a cesar, sobre todo de los medios como CNN, que ha sido declarado su enemigo y acusado de fabricarle mentiras. Su comportamiento en los últimos cinco días ha sido cuestionado por sus aliados, después que les diera la espalda en la Cumbre del Grupo de los 7 (G7), efectuada en Canadá el fin de semana pasado, al negarse a firmar la declaración conjunta y rechazar los acuerdos. Esto contrasta con las felicitaciones que ha recibido desde todas las partes del planeta por su encuentro histórico con el presidente de Corea del Norte, Kim Jong-un.

El encuentro Trump y Kim Jong-un le ha permitido a Estados Unidos recuperar el protagonismo internacional del pasado e iniciar el camino para poner fin a una vieja historia militar de derrotas en Corea y Vietnam. Aunque los adversarios de Trump no ven como un éxito el encuentro histórico con Kim Jong-un, la comunidad internacional se ha encargado de reconocerlo como tal y el secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), António Guterres, ha saludado los avances del desarme nuclear en la península de Corea y ha hecho un llamado para apoyar las negociaciones que seguirán en las próximas semanas.

Aunque hay una especie de decepción por algunos de los puntos de la declaración -los cuales ya se habían propuesto y no se cumplieron-, lo cierto es que el planeta ha reconocido como un avance histórico este encuentro. Los críticos de Trump han dicho que el mandatario hizo concesiones a los norcoreanos al prometer que detendrá los ejercicios militares con Corea del Sur, los cuales habían sido calificados de provocadores por Corea del Norte.

Los dos presidentes han trascendido internacionalmente con este encuentro. No se trata de seducir a la opinión pública internacional, sino de poner fin al uso de las armas nucleares en el planeta, lo cual debería hacer que Trump recapacitara y reconsiderara la retirada de su país del acuerdo nuclear con Irán. Ejercer presión sobre Teherán o Pyongyang ahora sólo puede complicar más las cosas y alejar a la comunidad internacional de la posibilidad de vivir en paz y concentrar los recursos destinados al armamentismo, a la lucha contra la pobreza y el hambre en la tierra.

¿Quién puede asegurar que Donald Trump no obtuvo ningún beneficio diplomático o político? Es absurdo tratar de minimizar lo que se ha avanzado en la desmilitarización de la península de Corea, sobre todo porque miles de estadounidenses jamás recuperaron los cuerpos de sus seres queridos que murieron en combate o en las cárceles de Corea del Norte y ahora podrían tener la oportunidad de repatriar sus restos o rendirles culto en el lugar donde cayeron, tal como ha sucedido con la guerra de Vietnam.

Lejos de los que algunos críticos piensan, Corea del Norte puede encerrar un enorme potencial de negocios para muchas empresas en el futuro. Al final, hay muchas necesidades insatisfechas entre la población, las cuales ofrecen oportunidades de negocios, al margen de su relativo aislamiento y concepciones políticas de la población. La experiencia de la reunificación alemana es una y, seguramente podrá servir de referencia para, bajo las nuevas condiciones del mundo, pensar en un proceso concertado de acercamiento entre las dos Coreas en el futuro.

Más que descartar la posibilidad de la reunificación y del éxito de las próximas negociaciones entre estadounidenses y norcoreanos, habrá que creer en ellas, sin importar cuán largas sean. Por ahora, bien valdría la pena no descalificar a Trump, por mucho que molesten sus decisiones a los mexicanos, canadienses o europeos.

En definitiva, Trump ha sacado de su área de confort al gobierno de México, acostumbrado a que todos sus problemas se solucionaran del otro lado de la frontera norte, al recibir el 80% del total de las exportaciones nacionales, al recibir a los millones de mexicanos sin posibilidades de desarrollo en nuestro país, al permitir el envío de remesas, entre otras tantas cosas; ahora será el momento de que los gobiernos mexicanos aprendan a caminar con sus propios medios y tomen sus decisiones, sin tener que validarlas antes con el tío Sam.

No podemos negar que la reunión histórica entre Donald Trump y Kim Jong-un abre la posibilidad para sustituir las armas por el diálogo, por lo que sería mejor quedarnos con el apretón de manos y las sonrisas intercambiadas entre los dos, con los avances concretos en el documento firmado al final del encuentro, con sus gestos de satisfacción, resumida en la convicción de Trump de que van a tener mucho éxito juntos y a resolver un gran problema que no se ha resuelto hasta ahora en su afirmación de que: “Soñamos con un futuro en el que todos los coreanos puedan vivir juntos en armonía, donde las familias se reúnen y las esperanzas renacen, y donde la luz de la paz ahuyenta la oscuridad de la guerra”.

Autor: José Luis Ortiz Santillán

Economista, amante de la música, la poesía y los animales. Realizó estudios de economía en la Universidad Católica de Lovaina, la Universidad Libre de Bruselas y la Universidad de Oriente de Santiago de Cuba. Se ha especializado en temas de planificación, economía internacional e integración. Desde sus estudios de licenciatura ha estado ligado a la docencia como alumno ayudante, catedrático e investigador. Participó en la revolución popular sandinista en Nicaragua, donde trabajó en el ministerio de comunicaciones y de planificación. A su regreso a México en 1995, fue asesor del Secretario de Finanzas del gobernador de Hidalgo, Jesús Murillo Karam, y en 1998, fundador del Centro de Estudios de las Finanzas Públicas de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión.

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