Gonzalitos y su misoginia

El más reciente debate entre los candidatos al Senado causó gran polémica, sobre todo cuando Alejandro González Murillo acusó a Julio Menchaca Salazar de ser misógino, pues uno de los rumores que preceden al abanderado de MORENA es que durante su desempeño como diputado local consideró que legislar en materia de protección de derechos de las mujeres era “una pérdida de tiempo”, y que durante su carrera se ha caracterizado por bloquear u omitir el crecimiento del sector femenino a su cargo, al grado de hacer una rabieta cuando Carolina Viggiano tomó posesión como presidenta del Tribunal simplemente por ser mujer, o por lo menos esa es una de las versiones más socorridas en las tertulias y cafés.

Alejandro González Murillo cojea del mismo pie, pues su equipo de campaña cuenta con un bajo número de mujeres que, además, son colocadas en papeles estereotipados. La mujer con mayor incidencia en el candidato es su hermana, y escalones abajo está su secretaria particular, quien ha generado buen número de conflictos, al grado de orillar a la renuncia de una de las pocas mujeres que figuraba como operadora política, pues dicen que la particular es tendiente al chisme y no por ser mujer, sino por la misma falta de profesionalismo que afecta al candidato a senador.

Sin embargo, el peor momento del panalista fue cuando generó violencia condescendiente al calificar a Julio Menchaca como oportunista por “hablar mal de una mujer cuando no está presente”, dicho vulgar que se atribuye a quien mira al género femenino con desdén, dándole una posición de desventaja.

González Murillo siguió en la misma línea durante su última participación al atacar a su contrincante, Darina Márquez Uribe, al decirle: “Usted es una mujer, por eso no quiero hablar más”. Parece lógico que para alguien que demerita al género femenino sea una “falta de cortesía” discutir con una candidata a senadora.

González Murillo hizo gala de su machismo al minimizar la capacidad de respuesta de su contrincante por ser mujer, tal vez nadie le explicó a Gonzalitos que Darina Márquez Uribe también es candidata al Senado y goza de los mismos derechos y obligaciones que él.

Probablemente el candidato no esté enterado de que las mismas críticas que recaen sobre Darina Márquez existen contra él: no tienen oficio político ni carrera, está perdido en un ejercicio que desconoce, ni siquiera ha logrado ser conocido por la ciudadanía, su campaña no tiene pies ni cabeza. Y podríamos seguir.

Es decir, si el candidato panalista intenta ningunear a “la cantante”, tendrá que buscar nuevos argumentos porque los que utilizó resultan indignantes para el sector femenino; tal vez las mujeres de las que se rodea González Murillo puedan aplaudir su forma de dirigirse a ellas, pero afuera existen féminas que no aplauden por un sueldo o por un guiño de ojos y que están fuera del alcance de convencimiento del candidato.

Hace unas horas la panista Irma Beatriz Chávez Ríos, mujer destacada por su preparación e ideas, mostró su molestia por la conducta de González Murillo en el debate, aunque tal vez para el candidato ella tampoco merezca respuesta “porque es mujer” o, seguramente, tendrá alguna bondad como regalarle flores o chocolates.

Ante la realidad denigrante que las mujeres hidalguenses viven todos los días, la Coordinadora Estatal de Mujeres con Anaya y representante del PAN ante el Observatorio de Participación Política de las Mujeres le pidió a Darina Márquez no dejar pasar esta ofensa, pues González Murillo en la transmisión en vivo dijo “que si no le iba bien cantando, se podría dedicar a la actuación”, oración que, puesta en el contexto, hace pensar que el “político” también denigró a los sectores artísticos de la población, o por lo menos su servidor ya no entendió si lo que veía con desdén era ser mujer, cantante o actriz.

Queremos reiterarles que en este espacio hemos emitido una crítica directa sobre la candidata de la coalición “Al Frente por México”, integrada por PAN, PRD y MC: Darina Márquez Uribe, basados en sus respuestas y su trayectoria política, pero jamás haciendo referencia a un argumento tan vulgar y prejuicioso como el hecho de ser mujer, al contrario: aplaudimos los espacios otorgados al género femenino.

Esperemos que Erika Rodríguez o Adriana Flores puedan darle una plática de concientización a quien hoy es el lastre del PRI, y deseamos asegurarles que las críticas contra Alejandro González Murillo no se hacen “por tener algo en contra de él”, sino porque en cada oportunidad muestra fallas y carencias, además, conforme transcurren los tiempos entre una y otra entrega los señalamientos que nos hacen llegar sobre él aumentan.

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