Ana y Bruno, una animación para adultos

Desde que en 1995 el capitalino Luis Carlos Carreras obtuvo la Palma de Oro del Festival de Cannes por su corto animado “El héroe”, el director estuvo obsesionado en filmar un largometraje de animación, algo que al fin logró con “Ana y Bruno”.

El también director de “La mujer de Benjamín” tuvo que pasar mil vicisitudes para hacer la cinta, pero al menos no permaneció enlatada mucho tiempo, como su antecesora de la infancia. La cinta se basa en una oscura novela de Daniel Emil que narra la historia de la pequeña Ana (Galia Meyer), quien acompaña a su madre Carmen (Marina de Tavira) a un sanatorio mental. La niña conoce en el lugar a Bruno (Silverio Palacios), un duende con grandes orejas verdes, a una elefanta rosa y a muchos seres que son producidos por la imaginación de los pacientes. Pero todos temen a un monstruo que atormenta a su madre. Hasta entonces Ana se percata de que está muerta, y que al curar a su madre, desaparecerá.

Como se podrá ver, se trata de una animación que dista mucho de ser una cinta para niños, pues tiene un humor bastante ácido.

Por todo lo anterior, “Ana y Bruno” es una animación bastante original que difícilmente será comprendida por los más pequeñines, pero que a la mejor interesa a los adultos.

Autor: Jorge Carrasco V.

Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.

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