¿Quiénes serán las salvadoras del Congreso?

En este momento en que nuestro Congreso es un desbarajuste y se privilegian las banderas de partidos, grupos políticos y hasta las causas de caciques ambiciosos de poder, es bueno preguntarse si de entre los señores diputados -que han enseñado el cobre de fea manera- habrá alguna mujer fuerte que salve la situación, y con sabiduría y energía, como HERSILIA la esposa de Rómulo el rey de Roma, ponga paz y serenidad entre los dos ejércitos, aunque nunca está de más visualizar a la diputada que juegue el papel de TARPEYA, la mujer romana que traicionó a su pueblo por oro.

LA HISTORIA

Después de que Rómulo fundó Roma el 21 de abril del 753 AC en la colina Palatina, sucede que era una ciudad sin mujeres porque quienes iniciaron la ciudad eterna eran aventureros sin familia.

El fundador de Roma, para darles mujeres a sus hombres y crear las primeras familias romanas, promovió unos juegos a los que invitó a los Sabinos, un pueblo cercano, y les compartió música, vino y abundante comida.

Cuando la fiesta estaba en su apogeo y el vino hizo su efecto, Rómulo dio la señal para el rapto de las mujeres sabinas, que de esta manera dieron inicio a las primeras familias de la nueva ciudad.

Los sabinos, burlados, esperaron varios años en que se prepararon para ir al rescate de sus mujeres en una batalla que inició con la traición de la vestal TARPEYA, que enamorada dicen unos del rey Sabino Tito Tacio, otros que cegada por la ambición, traicionó a los suyos indicándoles un camino secreto para llegar hasta la parte alta de la colina. A cambio, los sabinos le dieron muerte y la roca gigantesca lleva su nombre y desde ella los romanos arrojaban a la muerte a los traidores.

La batalla fue cruel. Los romanos defendían su territorio y los sabinos buscaban venganza por la humillación recibida por el rapto de sus mujeres.

APARECE HERSILIA

Es entonces cuando aparece HERSILIA, la esposa de Rómulo raptada por el rey romano. Con uno de sus hijos en brazos y acompañada de todas las mujeres raptadas y ahora esposas del nuevo reino, se posicionaron hasta el centro del combate y con voz de fuego HERSILIA gritó: “¡Bajen las armas, que todos somos familia. Si quieren muertos, mátennos a nosotras y que nuestra sangre los sacie, pero ya no combatan, porque a ustedes, Sabinos, les digo: si matan a los romanos estarán matando a nuestros esposos y nos dejarán viudas y ustedes, romanos, si atacan a los Sabinos nos dejarán huérfanas o sin hermanos. Somos todos familia y les exigimos que bajen las armas!”.

Las espadas fueron bajadas, la voz de HERSILIA caló hondo en todos que, conmovidos, vieron que era una lucha fratricida y sin más base que el odio irracional y al final, entre la risa de los niños y lágrimas de todos, se hizo la paz y un gobierno de dos reyes: Rómulo de Roma y Tito Tacio de los Sabinos. La guerra había terminado por una mujer decidida que puso las cosas en su lugar.

En nuestro estado, en nuestro Congreso, ¿quién será HERSILIA? ¿Tatiana Ángeles, de Morena, por la claridad de exposición y su no dependencia de Sosa? ¿O Adela Pérez, que a las cosas les llama por su nombre y demostró que con trabajo no hay Peje que valga? ¿O Susana Ángeles, la morenista que sin muchos reflectores ha mostrado más sabiduría que otros?

En cuanto a la TARPEYA del Congreso, mejor usted elija, hay varias candidatas.

Este hecho de la historia subraya que para frenar las guerras lo que hace falta es sentido común, ni tan común porque no se da en maceta.

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