¿Cómo integrar la interculturalidad en la educación superior?

(Tomado del documento “Educación Superior Diversidad Cultural e Interculturalidad IV’ de la Conferencia Regional de Educación Superior de América Latina y El Caribe, 2018)

 

Al hablar sobre  programas y proyectos de docencia, investigación y/o de vinculación social, desarrollados por universidades e Instituciones de Educación Superior (IES) «convencionales» con participación de comunidades de pueblos indígena y/o afrodescendientes,  se debe subrayar  que el conjunto de experiencias que forzadamente se incluyen en este tipo es expresión de la diversidad de contextos, culturas profesionales y académicas, culturas institucionales, y normativas monoculturalistas, que ponen a prueba la creatividad de numerosos grupos de docentes, investigadores, autoridades universitarias y otros actores significativos.

Por esto, bajo la complicada denominación de este tipo se agrupan experiencias muy diversas, que un tanto arbitrariamente se podrían separar en tres subconjuntos, pero el problema es que algunas formarían parte de más de uno de estos. Las experiencias comprendidas en cualquiera de ellos pueden alcanzar logros más o menos significativos en el desarrollo de relaciones de colaboración intercultural.

El primero de esos subconjuntos abarcaría las experiencias centradas principalmente en programas o proyectos de docencia, algunos de los cuales incluyen componentes de investigación y/o de vinculación con la comunidad.

Se diferencian de los del tipo descrito en la sección anterior en que se trata de una o más asignaturas o seminarios, que no necesariamente otorgan créditos, puntos, u horas para obtener un título o certificación.

El segundo subconjunto abarcaría experiencias en las cuales la colaboración intercultural se da principalmente a través de programas o proyectos de investigación, algunos de los cuales además incluyen actividades docentes.

El tercer subconjunto incluiría experiencias en las que la colaboración se da especialmente mediante proyectos denominados de «vinculación», «extensión», «servicio», u otras denominaciones, orientados a mejorar la calidad de vida de las comunidades.

En muchos casos no se limitan a «aplicar» saberes académicos en las comunidades, sino que integran saberes de las comunidades. Este tipo de casos se caracterizaría porque, aunque incluyen actividades docentes y de investigación, sus actividades principales son de servicio a y vinculación con las comunidades.

Si bien en la mayoría de los casos, las experiencias agrupadas dentro de estos tres subconjuntos generalmente involucran la participación de un número reducido de docentes, investigadores y/o estudiantes, algunas de ellas acaban dando lugar a la creación de programas institucionales de mayor alcance. En algunos casos, también logran convertirse en referencias importantes para otros equipos de sus mismas u otras universidades y otros tipos de IES.

Autoridades y responsables de formular y gestionar políticas públicas e institucionales de Educación Superior deberían valorar más apropiadamente a este heterogéneo y dinámico conjunto de experiencias, que suelen desarrollarse con muy escaso apoyo institucional y presupuestario. Estas experiencias no sólo constituyen valiosos vínculos con comunidades de estos pueblos, sino que además ofrecen un rico «semillero» de innovaciones institucionales, de producción de conocimiento, y de modalidades de formación.

En el tema de Convenios de co-ejecución entre universidades u otros tipos de IES «convencionales» y organizaciones o comunidades indígenas y/o afrodescendientes, y aunque se trata de una modalidad de trabajo potencialmente muy provechosa, las experiencias de este tipo son relativamente escasas. Algunas se conciben desde el principio para alcanzar metas relativamente limitadas. Otras comienzan de esta forma, pero los convenios se renuevan y su existencia se extiende. En tanto otras se conciben desde el principio para extenderse en el tiempo.

Algunas de ellas han dado lugar a la creación de programas especiales de carácter estable al interior de las universidades u otras IES. Todas ellas involucran desde el comienzo la necesidad de negociar intereses y objetivos.

De manera análoga a lo que ocurre con las experiencias del tipo antes descrito, algunas de estas co-ejecuciones se han convertido en referencias importantes para otras iniciativas de sus mismas u otras universidades y otros tipos de IES. También de manera semejante al del tipo anterior, las experiencias de este tipo suelen ofrecer valiosas posibilidades de estrechar vínculos con comunidades de pueblos indígenas y afrodescendientes, y además constituyen un valioso «semillero» de innovaciones institucionales, de producción de conocimiento, y de modalidades de formación.

 

Por su parte, las universidades y otros tipos de IES interculturales se caracterizan por su interés en integrar los saberes, modos de producción de conocimiento y modos de aprendizaje de varias tradiciones culturales. Más allá de este rasgo común, estas instituciones son muy diversas entre sí, como consecuencia de las diferencias existentes entre diversos pueblos indígenas y afrodescendientes, otros actores que intervienen en su creación, variados Estados nacionales, y otros factores. No existe un modelo de referencia, y dadas las diferencias apuntadas tampoco sería pertinente pretender establecerlo.

Como consecuencia del proceso de colonización y las continuidades del mismo observables en las repúblicas fundadas en el siglo XIX, estas instituciones han sido creadas especialmente para atender a pueblos indígenas o afrodescendientes. Lo cual de ningún modo puede considerarse «natural», ya que, en sociedades pluriculturales, como es el caso de las latinoamericanas (no sólo en términos demográficos, sino también jurídico-políticos como establecen las constituciones nacionales), la Educación Intercultural debería estar dirigida a todos los componentes de las mismas. En la práctica, estas instituciones reciben principalmente estudiantes indígenas y/o afrodescendientes, y en mucho menor medida estudiantes que se auto-identifican de otras formas.

 

Continuará…

Autor: Roberto Diez Gutiérrez

Licenciado en Ciencias de la Comunicación. Maestro en Educación con especialidad en Comunicación. Maestro Humanidades con especialidad en Educación. Doctor en Humanidades con opción en Educación. Beca al Mérito Académico de la Secretaría de Educación Pública Federal. Fui corresponsal en el Estado de Hidalgo para Organización Radio Centro, Organización Impulsora de Radio y Cadena Radio Centro. Profesor en el Tecnológico de Monterrey (Querétaro e Hidalgo); en la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, Universidad INECUH de Tizayuca, Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID-Tula) y Universidad La Salle Pachuca. Rector de la Universidad Científica Latinoamericana de Hidalgo (UCLAH); Director General del Colegio de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Hidalgo (CECyTEH); Director General de Educación Media Superior del Instituto Hidalguense de Educación Media Superior y Superior (IHEMSyS) y Director Técnico del Instituto de Crédito Educativo del Estado de Hidalgo y Secretario Técnico del Consejo Estatal de Población en Hidalgo. Director General de Proyectos y Programas de Apoyo a la Educación de la Secretaría de Educación Pública de Hidalgo. Presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Consejo Consultivo Ciudadano del Estado de Hidalgo. Colaborador en diversos medios impresos y electrónicos del Estado. Rector de la Universidad Tecnológica Minera de Zimapán (UTMZ). Ex Rector de las Universidades Tecnológicas Minera de Zimapán y Bilingüe de Mineral de la Reforma.

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