¡Vaya inicio de año!

No llevamos ni la primera quincena de 2019 y la cosa no empieza bien, pues se van dando hechos que nos hablan de un barco sin brújula que apenas avanza o sólo da vueltas a la buena de Dios, y con un capitán que da la impresión de no tener idea de lo que es gobernar, pues no aterriza en el ejercicio vital de las buenas prácticas democráticas del diálogo, el consenso, el acuerdo y la planeación para fortalecer la SUMA de los esfuerzos, y por el contrario, es reiterativo su afán por el enfrentamiento y los calificativos agresivos en contra de quienes no piensan como él, y así sólo se RESTA.

Y mire, no es que sea un político mal intencionado, pero sus decisiones fundamentadas sobre suelo arenoso lastiman a los que están en desacuerdo o reprueban su modo de hacer las cosas con expresiones que son verdaderas pedradas, aunque suenen hasta divertidas y sin visión de futuro, como lo del aeropuerto y el caso de las gasolinas, en que parece que en lugar de política de altura se prefiere aplicar la regla del refrán popular de “muerto el perro se acabó la rabia”, de tal modo que se canceló el aeropuerto y se cerraron los ductos de gasolina sin prever -por lo que se nota- el daño que se hace a la población.

Y no es que le falte razón en lo que hace, es la manera de hacer las cosas lo que no camina bien, olvidando la máxima de Reyes Heroles de que la forma es fondo. De su equipo poco se puede decir porque está peor, como Ricardo Monreal y Mario Delgado, sin un ápice de negociación en sus modos ariscos de actuar.

DUEÑO DE LA PALABRA

El presidente se ha apoderado de la palabra desde temprano para sellar lo que siente que debe ser el rumbo de México, pero con muy pocas posibilidades de que los ciudadanos hablen, y cuando lo hacen o lo escriben y no le gusta, les responde con calificativos agresivos.

LOS CALIFICATIVOS DE AMLO

Sin duda, muchos de los adjetivos nacen de su imaginación y su manera de ver la vida, lo malo del asunto es que polariza a los ciudadanos, que ya le entraron de lleno a la pelea, sobre todo en las redes sociales. Algunas de las expresiones del presidente hacia sus rivales son las siguientes: achichincle, alcahuete, aprendiz de carterista, blanquito, calumniador, camajanes, canallín, cínico, conservador, corrupto, corruptazo, deshonesto, desvergonzado, espurio, farsante, fifí, fresa, vendido, hablantín, hampón, hipócrita, espurio, farsante, ingrato, huachicolero, intolerante, ladrón, lambiscón, machuchón, mafiosillo, maiceado, malandrín, malandro, indecente, mañoso, matraquero, megacorriente, minoría rapaz, ñoño, pandilla de rufianes, pelele, pequeño faraón acomplejado, perverso, pillo, piltrafa moral, pirrurris, politiquero demagogo, ponzoñoso, ratero, reaccionario de abolengo, represor, reverendo ladrón, salinista, señor tongo, siniestro, tapadera, tecnócrata neoporfirista, sepulcro blanqueado, títere, vulgar, zopilote, lo que diga mi dedito, neofascista, mezquino y otras lindezas.

LAS RESPUESTAS

Desde luego ya hubo respuesta de los afectados, que le dieron vuelta a lo que recibieron de AMLO: pejezombies, chairos, mesías tropical, populistas, dictador, loco, y otras que dejan constancia de la batalla que se vive.

CLIMA ENRARECIDO

El ambiente político está muy enrarecido y con tintes ya de enfrentamiento, no de solidaridad. Hay dos ejércitos en plena pelea y parece que crecerá en temas como la Guardia Nacional, el Tren Maya, el aeropuerto, o el juicio contra los expresidentes, que no tarda en darle circo a la gente, que supuestamente lo decidirá con otro tema de violencia, como es el de la consulta popular para decisiones que ya se tienen tomadas y que por alevosas incrementarán el ambiente de confrontación.

HIDALGO

En nuestra entidad las cosas no caminan mejor, pese a la prudencia del gobernador Omar Fayad, que vio cómo los diputados de Gerardo Sosa abusaban del presupuesto para incrementarle el dinero en su Universidad de manera grosera, más del 500 por ciento, y con recortes a renglones que lesionan programas importantes. Sosa se ha convertido en un juez que, con sus diputados y sus medios, como su periódico y sus estaciones de radio, golpea y mantiene esta lucha en la que, pese a batallas en las que puede aventajar, parece condenado a no ganar la guerra. Es decir, por su historia y agenda personal, que muchos hidalguenses no olvidan, todo indica que no logrará que le digan “Señor Gobernador”, porque no lo será.

Pinta difícil el inicio de 2019 en esto del poder.

Seguramente habrá cambios de actitud para entender que, dividido el país o el estado, no se avanza y se pierde la oportunidad de hacerlo.

Los frentazos son buenos maestros. Ya se dieron varios.

Autor: Adalberto Peralta Sánchez

Nací el 11 de mayo de 1946 en un pueblito que tiene una laguna con patos y un parque con bancas con el nombre grabado del donante. Una de esas bancas tiene el nombre de mi padre. Estudié Filosofía y ejerzo el periodismo desde hace varios años. Colaborar con mi hijo en EFFETÁ me llena de orgullo. Trataré de hacerlo bien.

Right Menu Icon