2020: La humanidad extraviada

La muerte ha resultado tan brutal que se ha desviado de la sensibilización social para pasar a las cifras cotidianas, donde un punto porcentual implica el luto de miles de familias, sin que a nadie le importe.

En la incertidumbre transcurren las últimas horas de 2020, el año fatídico para la humanidad frente al desconcierto de la ciencia y la impotencia social.

Las horas aciagas de una era de cambio bio-social vaticinan un escenario donde, de rodillas, habremos de vivir los estragos de la muerte, que habíamos evitado con el aumento de la esperanza de vida gracias a una ciencia médica que prodigaba nuevos fármacos para prolongar y brindar calidad a la existencia, claro, de aquellos que lo podían pagar, porque la mayor parte de los seres humanos quedaban como despojos de los sistemas sociales, historia que no cambiará.

Hoy, extraviados en nuestros desencuentros y oprimidos por los sistemas de gobierno en los cuales nos desenvolvemos y coexistimos, damos pasos inciertos hacia una cruenta desigualdad que se exhibe desde el suministro de la vacuna de covid-19, donde el acceso en América Latina es restringido, selectivo y con un costo de mercado que no todos pueden asumir; en esta clara evidencia de segregación política de opresión social se aprecia, con perfección, el porvenir de la humanidad extraviada.

Sin conciencia, los grandes laboratorios especulan y juegan con la vida de los seres humanos en complicidad con gobiernos que amparan al mercado y sus dueños, mientras los discursos políticos siguen prodigando la demagogia de mierda, pestilente pero imperceptible para la mayoría de los seres humanos, cuya ignorancia los corroe y vuelve autómatas de una realidad de espejismo societal.

Empero, como nunca antes, la élite del poder utiliza los medios informativos para garantizar su verdad y hacer de la realidad el teatro que siempre ha sido, con la variable de la aparente solidaridad y compromiso de la clase política, mientras los trabajadores no han dejado de salir a la calle a generar la producción que en las bolsas de valores del planeta nutre los bolsillos de los oligopolios internacionales, los mismos que sin preocupación están trazando en la pérdida humana los cálculos de su riqueza.

La muerte ha resultado tan brutal que se ha desviado de la sensibilización social para pasar a las cifras cotidianas, donde un punto porcentual implica el luto de miles de familias, pero sin el impacto y reacción que debería oponerse a la violencia de Estado en este extravío de la humanidad.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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