Alito: laberinto de la soledad

Aun en el ojo del huracán político, Alejandro Moreno no dejará la dirigencia del PRI Nacional, decisión que de ninguna manera abona al fortalecimiento de la oposición a la 4T rumbo a las elecciones de 2024.

La fractura de las estructuras del PRI, que surgió antes del más reciente proceso electoral, se ha agudizado frente a la polémica protagonizada por el presidente tricolor, Alejandro AlitoMoreno, quien después de haber acudido a diferentes foros en Europa para denunciar la persecución que asegura sufrir por parte del gobierno de México, no encuentra el apoyo, interno ni externo, para poder hacer frente al vendaval que se avecina.

 

La situación en que se encuentra Alito es también producto de la erosión política del Revolucionario Institucional que, frente a su deterioro como interlocutor, tanto de sus estructuras como de la sociedad civil, ha creado un laberinto de la soledad donde existe una reacción en desbandada que se correlaciona con la fragilidad de la coalición “Va por México”, de la cual también forman parte el PAN y el PRD.

 

En contraste, la fortaleza con la que cuenta el presidente Andrés Manuel López Obrador -que sobrepasa a cualquier capital político de partidos y dirigentes políticos del país- es suficiente para trazar, sin contrapesos políticos, el continuismo del proyecto de la 4T de cara a las elecciones de 2024, condición que es inversamente proporcional al grado de erosión y fragilidad de la alianza “Va por México”.

 

De no ocurrir un verdadero desastre dentro de la conducción política del país, la oposición -que se desdibuja día a día- no puede ser considerada por los ciudadanos como opción de gobierno y mucho menos como proyecto de país, condición suficiente para entender que la 4T no solo no está en riesgo, sino que, frente al debilitamiento de la coyuntura sanitaria de la pandemia y la apertura de mercados, puede experimentar los sustentos de desarrollo que desde sus inicios planteó para México.

 

Si advertimos un planteamiento analítico de neuropolítica, Alito no puede hacer frente a la reacción emocional que han causado los audios y acciones de investigación que pesan en su contra, más allá de la veracidad que estos puedan tener y la salvedad de las investigaciones que aún están en proceso; por lo que la presunción de inocencia, pese a que debe ser una virtud de la impartición de la justicia, es una figura que se ve sobrepasada por el peso mediático que a todas luces ha generado una verdad publicada de la ciudadanía frente a Alejandro Moreno.

 

El desencuentro mayúsculo para el PRI y la coalición “Va por México” estriba en que Alito no va a renunciar a la presidencia del tricolor, cuestión emperrada que ya se ha convertido en un lúgubre laberinto de la soledad.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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