Con Sosa fuera de la jugada, cambia el escenario político

Con Gerardo Sosa en prisión, la movilización del Grupo Universidad y del propio Morena Hidalgo será a toda velocidad, pues van contrarreloj para las elecciones a alcaldes.

No sería de extrañar  que, con la aprehensión de Gerardo Sosa Castelán, cambie el escenario de la próxima jornada electoral para la renovación de los 84 ayuntamientos en Hidalgo.

Para empezar, en tres de los principales municipios de la entidad el llamado Grupo Universidad (GU) había hecho sentir su fuerza en Morena con la postulación en Tulancingo del hermano del ahora detenido, Damián Sosa Castelán; en Mineral de la Reforma con la diputada panista vestida de morenista, Areli Maya y en Tula, con Ricardo Baptista. Sobre todo las dos últimas nominaciones han provocado un sinnúmero de quejas y protestas de la militancia de Morena.

De entrada, que nadie dude que en esta misma semana, justo antes que el órgano electoral apruebe las planillas que solicitaron su registro y comiencen al día siguiente las campañas (esto es el 5 de septiembre), surjan nuevos nombres, incluso hasta para relevar a quienes hoy encabezan las candidaturas, toda vez que el “poderoso e influyente padrino” ya duerme en Almoloya. 

Está claro que con Gerardo en prisión, la atención del GU se va a concentrar justamente en cómo liberarlo e incluso en cómo evitar que otros personajes del mismo clan corran la misma suerte, por ejemplo el rector de la máxima casa de estudios, Adolfo Pontigo, y el diputado y también exrector, Humberto Veras.

La muy larga historia política de Gerardo Sosa inició en el gobierno de Jorge Rojo Lugo. Líder estudiantil, al paso de los años y con la complicidad del gobierno del estado en turno se fue adueñando de la Universidad Autónoma del Estado de Hidalgo, al grado de poner rectores a su servicio.

Desde hace ya varios meses los dueños de la universidad (pública, no olvidemos) estaban en el ojo de las autoridades, recordemos que la Unidad de Inteligencia Financiera (UIF) congeló cuentas por varios millones de dólares que Sosa trató de justificar con el argumento de que se trataba de “ahorros” de los trabajadores, que en su momento se convertirían en el pago de pensiones y jubilaciones.

Que a nadie extrañe entonces que con la caída de Gerardo Sosa se vengan abajo también algunas   designaciones de candidatos a regidores, síndicos y presidentes municipales identificados con el Grupo Universidad y que están apuntados (hasta el momento) para jugarla con los colores de Morena.

Esto sin duda le aclararía el panorama al partido del presidente López Obrador, porque hasta el momento las manifestaciones de rechazo a las candidaturas se han dado no sólo en la capital del estado, sino que la semana pasada llegaron hasta las propias puertas de Palacio Nacional para ser escuchados por su verdadero líder, que desde hace casi dos años ahí despacha.

Es decir, ya de cara a la jornada electoral programada para el próximo 18 de octubre, la acción en contra de Gerardo Sosa, lejos de debilitar al partido hoy en el gobierno, lo puede fortalecer y convertirlo en la “aplanadora” que se pensaba podría a ser hasta antes de conocer a sus muchos cuestionados abanderados.

Por otro lado, y al margen de las consecuencias partidistas en Hidalgo, resulta muy relevante la detención de Sosa Castelán si consideramos que gran parte de la aplastante victoria de López Obrador en 2018 se debió a la operación del hidalguense y su gente, que por cierto en su momento pertenecieron al PRI.

No se puede descartar que el gobierno de Morena hizo una muy bien calculada operación: detiene a uno los suyos –que en realidad no es de los auténticos- para tratar de demostrar que el combate a la corrupción es pareja y así aclara el enrarecido clima que desde que se dieron a conocer las candidaturas, vive Morena en Hidalgo.

Para confirmar que la militancia de Morena está más feliz que preocupada por la detención de Gerardo Sosa, el mismo día de los hechos la dirigencia estatal emitió un comunicado para, de una vez por todas, pintar su raya del GU.

“Hacemos un voto de confianza para que la acción de las autoridades federales contribuya a eliminar la corrupción en la vida nacional”, dice el comunicado, que agrega que “Morena lucha contra toda forma de cacicazgo, interés individual o de grupo, por lo que solicitamos a la Comisión Nacional de Honestidad y Justicia su mayor atención y seguimiento al caso para deslindar lo que corresponda según estatutos”.

Claro, no todos fueron deslindes, hubo voces como la de la diputada local de Tepeji (morenista, por supuesto) Noemí Zitle Rivas, que el mismo día de los hechos a través de sus redes sociales refirió que hace años, cuando llegó a la universidad “tan sólo con una mochila llena de sueños, con mis hijos en brazos, encontré amigos y un líder que me enseñó mucho siempre con su ejemplo; hoy le doy todo mi apoyo y siempre estaré orgullosa de ser universitaria y de que Gerardo Sosa sea mi líder”.

A esto, algunos le llaman lealtad.

Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega pero… Entre nos.

Autor: José Guadalupe Rodríguez Cruz

*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.


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