Guaidó a la horca, Maduro al poder

Desde la autoproclama como presidente de Venezuela, Juan Guaidó ocupa los reflectores internacionales como la figura política que pretende derrocar a Nicolás Maduro y dar paso a un régimen “democrático”.

Juan Guaidó navegaba prohijado por el apoyo internacional, que impulsó el gobierno de Estados Unidos cuando Donald Trump desconoció a Nicolás Maduro como presidente de Venezuela, lo que causó un efecto dominó en el que varios países latinoamericanos y europeos se sumaron a esta “cruzada por la democracia”; la notoriedad de Guaidó lo hizo presentar una aureola divina, pero Maduro se ha encargado de bajarlo a la tierra.

Nada más cabrón y terreno.

El Fiscal General de Venezuela se encuentra investigando a Juan Guaidó por daño a la república y le pidió al Tribunal Supremo de Justicia que impusiera al autoproclamado presidente Guaidó medidas cautelares, por lo que se intervendrán sus cuentas bancarias y no podrá abandonar el país, como respuesta del gobierno de Maduro a los actos de “sedición” que habría cometido Juan Guaidó.

Para uno que madruga, otro que no duerme.

Si algo caracteriza a Maduro es que es como los tiburones, no se anda con mamadas, da el mordisco, por lo que no sólo ha roto relaciones con Estados Unidos, sino que ha cargado contra los gobiernos europeos tildándolos de arrogantes por inmiscuirse en la política interna de Venezuela, por lo que la aparente insurrección de Guaidó que navegaba viento en popa, se ha ido deteriorando con el correr de los días, evidenciando que no tiene una base de sustentación social para tirar al gobierno de Maduro.

Cuando digo que tengo los pelos en la mano.

Ante la impotencia de la insurrección de Juan Guaidó, sus constantes llamados y la generación de una amnistía al ejército (leal a Maduro), se comienzan a diluir las aparentes estelas de fuerza que mostró y que, lo “empoderó”, ante el apoyo internacional, pero que se debilitó en cuanto Rusia y China que apoyan a Maduro se cruzaron con Estados Unidos en la ONU, cosa que ha ido aislando la contraofensiva de Guaidó.

Sin pelos en la lengua.

Lo que parecía una batalla ganada por Juan Guaidó se ha vuelto una pequeña y lúgubre batalla, porque Nicolás Maduro tiene no sólo el apoyo del ejército, sino de una cantidad mayoritaria de venezolanos, cosa que no muestran los medios de comunicación que han centrado toda la crisis política en la actuación de Juan Guaidó que parece que será crucificado.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.







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