Mucho ruido y pocas nueces en el gobierno de Menchaca

Quizá el gobierno de Julio Menchaca debería replantear su estrategia contra la corrupción, pues al elegir a Santiago Nieto como encargado del tema, como lo fue en su momento bajo las órdenes del presidente López Obrador, todo intento podría terminar, otra vez, en un circo mediático.

Tanto el presidente Andrés Manuel López Obrador, como el gobernador Julio Menchaca, prometieron en campaña acabar con la corrupción. El primero fue más allá y adelantó que habría cárcel para los corruptos; al segundo no se le recuerda alguna afirmación tajante sobre este tema, únicamente que se erradicaría este mal.

Tomó fuerza en Hidalgo esta promesa de campaña cuando, en la presentación del equipo de transición, apareció el anterior titular de la guillotina presidencial (Unidad de Inteligencia Financiera), Santiago Nieto. Los comentarios de ese día a la fecha giran en torno a lo mismo: exsecretarios de Omar Fayad y presidentes municipales -de todos los colores-, que supuestamente estarían temblando por haber sido parte de una “corrupción tremenda e impresionante” ya detectada.

El gobernador Julio Menchaca y el ahora encargado del despacho de la Procuraduría de Hidalgo, Santiago Nieto, informaron ayer de una supuesta red de corrupción conformada por siete alcaldes y dos exsecretarios de Omar Fayad, quienes presuntamente habrían desviado más de 207 millones de pesos, cifra que a simple vista parece importante pero que, de no comprobarse, puede terminar en un circo mediático similar al del presidente de México, mientras los verdaderos corruptos y nuevos millonarios vacacionan en Europa.

Las grandes expectativas de justicia que se tenían al inicio del gobierno de Andrés Manuel López Obrador son las que ahora se viven con Julio Menchaca a la cabeza del gobierno de Hidalgo; lo que parece trágico es la selección del mismo verdugo, ya que se podría anticipar el mismo fracaso.

La lucha contra la corrupción no se puede dar en los medios de comunicación, los más de 650 mil hidalguenses que votaron por un “cambio” no se conforman con notas de ocho columnas, escándalos de una semana y mucho menos con detenciones menores.

Tal vez, y eso solo tal vez, la estrategia anticorrupción del gobierno de Julio Menchaca debería replantearse; si los dardos a la anterior administración serán para perfiles de medio pelo, mejor ni hacerlos públicos, resultarían ridículos y contraproducentes.

A lo mejor una estrategia exitosa sería pedirle a Santiago Nieto cuidarle las manos a los nuevos secretarios, subsecretarios, directores generales y a todos los funcionarios del nuevo gobierno para no tener redes de corrupción que perseguir en seis años, porque ya hay un “secretario” con guaruras que sueña manejar, desde su altísimo ladrillo, a todo el gabinete, sobre todo la Secretaría de Obras Públicas y el área de Comunicación Social, enviando el mensaje de que el cambio solo es en el discurso.

Autor: Adalberto Peralta Rosales

Nací el 3 de enero de 1984 en Tehuacán, Puebla; mi único hogar ha sido Pachuca, Hidalgo, y así seguirá siendo hasta que me muera. "La escuela nunca me gustó y nunca fui buen estudiante", por lo que jamás me interesó titularme. Ejerzo el periodismo desde hace varios años, he aprendido que para escribir se tiene que leer mucho y tener muy pocos amigos. "Y si me ven contento es porque trabajamos derecho. De vez en cuando me enfiesto...".


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