¿Semáforo naranja?

Gran parte de la población mexicana no ha entendido que es vital mantenerse en casa para frenar efectivamente el contagio de coronavirus. El gobierno ha sido rebasado y depende de cada habitante evitar la muerte propia y de los seres queridos.

De una vez por todas, y sin ambigüedades, los ciudadanos deben entender que el semáforo sanitario no muestra otra cosa que la capacidad hospitalaria con la que cuenta el país y cada estado, no se trata de una correlación entre la disminución de contagios y el ingreso a la nueva normalidad.

Debemos entender que esta pandemia rebasó al Estado y sus estructuras institucionales, que son pocos los países como Suecia y Corea del Sur que tuvieron éxito en el control del contagio, pero sus medidas supeditaron el interés individual por el interés colectivo y sus ciudadanos obedecieron las medidas sanitarias sin chistar, inclusive se les pusieron dispositivos electrónicos a los enfermos y contagiados para saber su ubicación y que no hubiera forma de romper el cerco sanitario.

La ironía de las medidas sanitarias en México es que muchas personas que no requieren salir de sus hogares lo hacen violando los códigos impuestos desde que inició la pandemia, por lo que no se han podido erradicar los contagios. En esta lógica es frecuente observar fiestas, reuniones familiares y sociales, así como el tránsito frecuente en las calles de las ciudades, por lo que no hay forma de contener los problemas y estragos del contacto social.

Países como Brasil, donde su propio presidente, Jair Bolsonaro, se pasó por los cojones las medidas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), han pagado muy cara su irresponsabilidad y la muerte es inenarrable, pero no sólo eso: mostraron que la “protección de rebaño” no sólo era una gran estupidez, sino la antesala de la muerte de miles de personas que no pudieron ser atendidas.

Vamos a paso de tortuga en la pandemia y mientras no se respeten las medidas impuestas por el sector salud habremos de sucumbir, por lo que pensar que el semáforo es un indicador de que se puede salir a la calle es una verdadera pendejada que ya cuesta muertes en el país y que avizora un lúgubre panorama.

Se ha dicho hasta el cansancio: no se puede salir a la calle salvo por tareas estrictas de preservación familiar; no son vacaciones y las reuniones no se deben llevar a cabo. Si no se logra hacer conciencia de esto, 2021 será un año de muerte y desolación social.

Consultoría Política y lectura espiritual de Tarot: [email protected]

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.



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