Un Papa sin vientos de cambio

Contrario a lo que parece, el nombramiento de Raffaella Petrini como secretaria general de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano no significa un cambio sustancial en la estructura de poder de la Iglesia Católica, sino simple y llano gatopardismo.

Uno de los entretelones más trágicos que tienen las estructuras políticas es el gatopardismo, estrategia política que se centra en “hacer parecer que todo cambia, para que nada cambie”; es en realidad una estructura cosmética que permite afianzar el control político en tiempos y movimientos en torno a las inercias de la correlación de fuerzas de actores y movimientos sociales.

El Vaticano es un Estado confesional, su jerarquía y poder político siempre ha revestido un carácter supranacional, lo que indica que su poder va más allá de sus fronteras. Como todo Estado, El Vaticano es un vínculo de acción confesional que reviste un carácter político, siendo  sui generis el hecho de que no es un Estado Nacional, es decir, no existe la nacionalidad vaticana.

Con el advenimiento del Papa Francisco no han existido, en términos reales, tiempos de cambio de las estructuras políticas del Vaticano y mucho menos en su lógica de control político de su Estado; no es más que humo gris el hecho de que el Papa Francisco no se postule en contra de la homosexualidad, o bien, que haya procedido en contra de algunos curas pederastas, esto en realidad es gatopardismo, inercia de cambio y viento oscuro.

El Papa Francisco ha nombrado a la monja Raffaella Petrini como secretaria general de la Gobernación de la Ciudad del Vaticano, brazo inmediato del Poder Ejecutivo del Papa Francisco, pero puesto lejano a las modificaciones que piden monjas de diferentes curias al Vaticano en la estructura eclesiástica.

En la summa teológica de la estructura de poder eclesial del Vaticano, los hechos denotan una concentración del poder, que se expresa en la mesa de elección del pontificado, la cual está dominada y constreñida a los hombres de jerarquía eclesial, por lo que nadie puede asumir que el nombramiento de la monja Raffaella Petrini tendrá un efecto significativo en la toma de decisiones políticas y de influencia política, esto está muy lejos de la realidad.

El Papa Francisco podrá haber viajado en ómnibus en su Buenos Aires, pero jamás ha tenido las virtudes de Cristo para hacer del mundo terreno del Estado Confesional del Vaticano el paraíso de la horizontalidad política de su estructura jerárquica gatopardista.

 

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Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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