Comenzaron a circular versiones de que la Serie del Caribe sería suspendida por celebrarse en Venezuela, que enfrenta el boicot del imperio Trump.
México, Puerto Rico y República Dominicana anunciaron que no participarían en la serie argumentando cuestiones de seguridad. Al salir al quite el Panamericano de los Charros de Jalisco se anunció que ahora los que no participarían serían Venezuela, Colombia y Cuba.
Como premio a esta actitud esquirola mexicana se permitiría participar a dos equipos mexicanos en el Estadio Panamericano de Zapopan del 1 al 7 de febrero.
Por su parte la Liga Venezolana se movilizó para albergar en las mismas fechas la Segunda Edición de la Liga de las Américas que comprende a los equipos excluidos de la Serie del Caribe como Cuba, Colombia, Panamá, Brasil, Argentina, Curazao, Nicaragua y la propia Venezuela con el objeto de aminorar las pérdidas que les ocasionó el cambio de sede de la serie.
Un triste ejemplo de cómo la política puede enturbiar cualquier deporte e impedir que el aficionado al rey de los deportes pueda disfrutar de una competencia leal y justa entre los mejores equipos de la zona.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.







