Frente al anuncio de la Reforma Electoral de la presidenta Claudia Sheinbaum, la cúpula del PRI nacional, desde la infausta voz de Alejandro Alito Moreno, instó -por no decir exigió-, a sus réplicas estatales a victimizarse argumentando, como lo hicieron el resto de la chiquillada de los partidos satélite, que la reforma “violaba el derecho de las minorías políticas partidistas”, refiriéndose a la extinción de las plurinominales.