El primer estreno nacional del año es la comedia Un hombre por semana, dirigida por Marco Polo Constandse y protagonizada por Ana de la Reguera.
El guion de Itzel Lara y Adriana Pelusi narra la historia de Mónica (la propia De la Reguera), una correctora cuarentona que descubre que su marido Miguel (Roberto Quijano) la ha dejado por una amante más joven.
Tras el golpe inicial del abandono, Mónica es convencida por sus amigas Paula (Patricia Garza) y Marta (Epy Vélez) de volver al mundo de las citas. Así, gracias a una aplicación, consigue literalmente un hombre por semana.
En teoría, la premisa da pie a situaciones divertidas, como la del capi Pérez, que la corta de inmediato por irle al Cruz Azul, aunque también surgen relaciones más interesantes, como la amistad con un divorciado (Martín Altomaro) y un contador serio (José Manuel de Tavira).
El director de La boda de Valentina y Cásense quien pueda maneja la historia como una comedia convencional, aunque se perciben con claridad las exigencias feministas de De la Reguera, reforzadas con apariciones especiales, como la de Amanda Miguel, que le dan al relato un cierto tono argentinizante.
Sin embargo, el alegato feminista se queda a medias, y Un hombre por semana termina por convertirse en una comedia familiar, cuyo mensaje final sugiere que las mujeres siempre tendrán una segunda oportunidad para ser felices.