¿De verdad esperan que la opinión pública crea que la reunión de la Secretaría de Gobierno de hace unos días con mujeres “del ámbito político” no tiene nada que ver con las próximas elecciones de 2027 y 2028?
El acto político fue encabezado por Guillermo Olivares Reyna y reunió a perfiles como Simey Olvera, Rebeca Aladro, Alma Lidia de la Vega, Esther Ramírez, Tania Meza, Susana Ángeles, Cynthia Arellano, Imelda Cuellar y Lisset Marcelino Tovar. El problema no es que se reúnan, sino que se presume que ahí está representada la vida política femenina de Hidalgo y como no hay mayor información, contexto ni explicación sobre el motivo del encuentro, la ausencia también habla.
Y en este caso, faltó una. No cualquiera: la secretaria de Salud, Vanesa Escalante Arroyo, quien llegó a esa responsabilidad tras haber sido diputada local. Su ausencia no pasa desapercibida porque no se trata de una figura menor, improvisada o ajena al círculo de decisiones del estado. Precisamente por eso, cuando en una mesa de ese tamaño no aparece una mujer con ese nivel de responsabilidad política y administrativa, lo que queda en duda es el por qué de su ausencia.
Luego vino la operación: bajar el volumen y negar lecturas, por más obvias que parezcan. El propio gobernador Julio Menchaca tuvo que salir a descartar que las reuniones generadas por Guillermo Olivares estén relacionadas con candidaturas y, en esto quizá tenga razón, pero el problema de estos encuentros está en lo que parecen, más que en lo que formalmente son. Recordemos que, en política, cuando el calendario avanza rumbo a las elecciones, nadie convoca a ciertos perfiles sin que el resto de la clase política tome nota.
Además, la Secretaría de Gobierno ayudó poco a disipar cualquier suspicacia. Su boletín de prensa –si se le puede llamar así– fue más bien una pieza de minimalismo burocrático: una hoja con más espacio en blanco que información, un párrafo escuálido y ni un solo nombre de las asistentes. Para una reunión que supuestamente merecía difusión pública, el comunicado terminó pareciendo más un tímido recado que una postura institucional.
Por eso el fondo del asunto no es de protocolo ni de impericia en la comunicación pública, sino de lectura política. Si de verdad era una reunión con mujeres relevantes de la vida pública estatal, entonces la ausencia de Vanesa Escalante no es un detalle menor.
Y es que, en política, las ausencias no siempre significan marginación, a veces significan justo lo contrario. Al final, tal vez el dato más importante de esa reunión no esté en quienes sí aparecieron en la foto, sino en quien no estuvo. Y si ese fue el caso de Vanesa Escalante, entonces la reunión no dejó una silla vacía, sino la pista más clara de que en Hidalgo ya hay nombres que empiezan a sentarse en otra mesa.





