En un impasse político en el Congreso de Hidalgo -donde los encontronazos por el Presupuesto de Egresos 2026 no se han hecho esperar entre izquierda y derecha-, los capítulos de la Estafa Siniestra se suceden de manera vertiginosa en un macro escándalo de corrupción y malversación pública sin precedentes en la historia de Hidalgo.
No puede ser lineal el recuento de los daños en torno al caudal y montos económicos defraudados al erario público en la administración del exgobernador Omar Fayad Meneses, debido a que la red de corrupción no ha sido desentrañada. Es pertinente advertir que estamos frente a un entramado de actores múltiples de la esfera pública y la esfera privada, y que esto genera un crucigrama para el análisis fiscal forense de la ASEH, condición que rebasa la información directa de la que dispone y tendrá que vincularla a las indagatorias del Poder Judicial.
Sin embargo, el que se haya señalado que uno de los actores intelectuales de la Estafa Siniestra es César Román, el excontralor de la administración Fayad Meneses, le otorga al puzzle fiscal y judicial la pieza clave que ha encontrado en la depuración del análisis fiscal forense nuevas pruebas en sus indagatorias que ya tienen en vilo a la administración del exalcalde de Pachuca, Sergio Baños, así como de Mineral de la Reforma, Israel Félix, y se ha profundizado al tiempo, la actuación del exoficial mayor, Martiniano, al cual se le encontró vinculación con el desvío de más de 100 millones de pesos del seguro catastrófico del huracán Grace.
En este trazo de la ASEH, los nuevos mecanismos de rastreo y arqueo público, que se han ido perfeccionando a través de los instrumentos del Estado Digital, marcan, sin duda, un peso específico sobre las pesquisas de la Estafa Siniestra y sus ventanillas siniestras, que se unen a lo hecho por el entonces encargado de despacho de la PGJEH en la administración del gobernador Julio Menchaca, Santiago Nieto Castillo, y la extensión en la procuración e impartición de justicia en manos de Francisco Fernández Hasbun, actual encargado de despacho.
El análisis fiscal forense debe precisar a la opinión pública el arqueo contable de lo recuperado y lo malversado.
La magnitud de la Estafa Siniestra es un análisis aparte dentro de sus pesquisas porque, en ello, impera la noción de la capacidad orgánica de la red de corrupción que operó en la administración de Omar Fayad Meneses, y predispone la comprensión del daño social que ha generado y que generará a más de una generación de hidalguenses.
El daño a los sustentos de vida ocasionados por la Estafa Siniestra es un capitulo no abierto ni escudriñado por las autoridades, ya que las pesquisas se centran en cuestiones fácticas más que analíticas de los impactos de lo que arroja la corrupción y la malversación pública en la esperanza de vida y nulificación de las oportunidades de desarrollo y progreso humano en Hidalgo y la nación.
Es evidente que no está contemplado en las disposiciones jurídicas y las leyes en el país cargar la cuota de dolor y desesperanza que le propina la corrupción y la malversación pública al pueblo de México y que en Hidalgo, uno de los estados más pobres y asimétricos de la nación, denota una narrativa atroz en torno a la macro defraudación pública de la Estafa Siniestra.
Los impactos económicos de la Estafa Siniestra están ligados a los impactos sociales de la ciudadanía de Hidalgo, la cual sufre -desde hace décadas- el olvido y la marginación gubernamental de la corrupción e indolencia de los gobiernos del antiguo régimen.
Es perceptible que no habrá un capítulo aparte sobre el daño sufrido por las y los hidalguenses de los entramados de la Estafa Siniestra y que su magnitud de criminalidad pública habrá de quedar impune, marcando con ello el desfase de las implicaciones del desfalco macroeconómico y microeconómico en Hidalgo.
Los gobiernos son de carne y hueso, sus instituciones son un abstracto absurdo que no abona a la compresión de que cada medida social y económica que toma una administración impacta en la calidad de vida, su dignidad y el derecho humano al progreso social.
La Estafa Siniestra es uno de los capítulos más amargos en el deterioro de la calidad de vida, dignidad y derecho al progreso social de las y los hidalguenses.





