Concluye un año donde el esquema morenista de reestructuración orgánica en diversos municipios de Hidalgo se encuentra en una etapa de ampliación de las lógicas de respuesta ciudadana de sus ayuntamientos, y con una serie de advertencias y observaciones desde la ASEH para solventar su cuenta pública y garantizar la transparencia y probidad hacia la respuesta ciudadana.
Los encontronazos de la ASEH con diversos ayuntamientos de Hidalgo, donde han existido observaciones constantes a la cuenta pública, ingresos y egresos, marcan una lógica de reestructuración que tendrá que reorientar sus prácticas, el manejo de impericia cognitiva y dinámica de planes y proyectos gubernamentales.
Los vínculos de la Estafa Siniestra en los que se vieron involucrados los ayuntamientos a partir del manejo de recursos extraordinarios -y que el auditor superior de Hidalgo ha develado como modus operandi en la malversación pública- han generado en la administración del gobernador Julio Menchaca la imperiosa necesidad en el cambio de mando de los ayuntamientos en las próximas elecciones intermedias, marcar un golpe de timón y viraje de 180º en la administración municipalista.
I. De la impericia a la avaricia
La ASEH ha manifestado que existe un juego sórdido y absurdo entre la impericia que suele presentarse en el manejo administrativo de los cabildos, que pasan de la impericia y desconocimiento de la Ley Orgánica de la Administración Pública a la avaricia de la captación de ingresos que no suelen declarar, como lo implica la serie bandos administrativos a nivel de captación de recursos, donde sobresale la instauración de ferias.
En este trazo, el desfase para solventar la cuenta pública en diversos ayuntamientos en Hidalgo es una constante y se cierne como el pandemonio de sus administraciones y devela, al tiempo, que la capacitación a regidoras y regidores, y a las cabezas operativas de los alcaldes deberá incrementarse, tanto para ampliar sus condiciones cognitivas en la administración pública como para extirpar la quimera de que “el ayuntamiento se manda solo”.
II. El destierro de vicio y prácticas heredadas
Si algo ha probado la serie de indagatorias sobre la Estafa Siniestra es el hecho de que la operación política que devino de las lógicas públicas en el antiguo régimen esgrime un eslabón de “presión política” que los ayuntamientos asimilaron por golpeteo y exigencia gubernamental o por vicios de prácticas heredadas.
En este esquema, debido a que las administraciones del antiguo régimen utilizaban una estructura como la Contraloría o la Auditoría Superior para pavimentar el camino de la malversación, las lógicas heredadas de los lubricantes de la corrupción crearon la imagen de que la “autonomía del cabildo” lo podía todo, controlaba todo y limpiaba todo, creando un vacío y abismo de responsabilidades y, desde luego, de carencia de transparencia y probidad con y hacia la ciudadanía que debía representar.
Los errores garrafales del manejo administrativo en diversas gestiones de los ayuntamientos de Hidalgo debe trazar una lógica distinta en los niveles de capacitación que se deben exigir a los representantes del cabildo y, en los hechos, generar una nueva ingeniería municipalista que hasta ahora es prácticamente inexistente para garantizar probidad y transparencia, así como el piso cognitivo de la administración pública que, en la mayoría de los cuerpos de servidores públicos de los ayuntamientos, no existe.
Es vital y urgente la reestructuración en la capacitación de los servidores públicos de los ayuntamientos en Hidalgo, porque han provocado un desfase y anacronismo en la administración de sus cabildos que, de la impericia a la avaricia, presentan un despropósito público y un extravío gubernamental.





