La administración de alternancia política del gobernador Julio Menchaca se encuentra experimentando el flujo de las realizaciones del 3er. año de gobierno y la presión política sobre la sucesión transexenal se presenta de manera desorientada por una clase política que no ha ubicado su rol en tiempo y espacio sobre la madurez que exige esta dinámica del poder en Hidalgo.
2026 ha iniciado para la gubernatura de Menchaca Salazar con la tarea expresa de la reconstrucción de las zonas afectadas por el huracán Priscilla que, de manera inédita, ha sido la mayor tragedia climática de impacto social que haya experimentado Hidalgo.
En este trazo, la efervescencia que vive la clase política que espera la redefinición de la contienda por la gubernatura en el marco de la alternancia política de género, no ha evaluado que el compromiso de piso firme es con las y los ciudadanos de Hidalgo; como bien lo entiende el gobernador Menchaca Salazar, que se encuentra preocupado por brindarle a los hidalguenses, el equilibrio y bienestar de un programa de gobierno que ha sido trazado para un sexenio y que no puede presentar distractores y anacronismos políticos como el que está sucediendo con la febril disputa por la gubernatura, cuando el calendario electoral aún no marca el arranque de los tiempos y movimientos para el proselitismo político.
El presupuesto de 160 millones de pesos para la partidocracia en Hidalgo en un año no electoral que se ha destinado para su funcionamiento, condición que causó entre la ciudadanía toda clase de cuestionamientos, denota que la disfuncionalidad de la mayoría de los partidos políticos y, por ende, de sus cuadros dirigentes, ha calado hondo en un tejido social que se encuentra requerido de un encauzamiento del poder para la realización de sus tareas de vida.
Una partidocracia cara es la cara de la disfuncionalidad política.
No obstante, en esta atmósfera política donde la preocupación de la partidocracia en el Congreso local de Hidalgo debe ser atender al cumplimento del Plan Estatal de Desarrollo del gobierno de Menchaca Salazar, ha experimentado zafarranchos y distractores como lo ocurrido, precisamente, con la tragedia de los damnificados del huracán Priscilla; donde las bancadas políticas se enfrascaron en una arenga de “quién había hecho más por los damnificados”, discusión que fue censurada por el Ejecutivo gubernamental con justa razón, frente a la politización de un evento que no requería distractores de la clase política.
¿Por qué la clase política, salvo raras excepciones, se encuentra preocupada por adelantar los tiempos y movimientos del proceso de la sucesión transexenal del 2028 a la gubernatura?
Esta pregunta que surge de la lectura del clima político enrarecido, presenta dos escenarios de forma y fondo:
I. El lobby de los advenedizos y sus grupos de interés
En la clase política nacional y la de Hidalgo no es la excepción, se constituyen variables internas y externas que se encuentran presionando sobre el manejo o los manejos para tratar de determinar la o el candidato a la gubernatura, pero mucho más significativo, el reparto anticipado del pastel gubernamental. En este escenario no son sólo los partidos y los agentes de interés público los que juegan, también se ciernen intereses privados.
II. Las suspicacias del merecimiento y capacidad política
Los corrillos políticos se mueven entre el merecimiento y la capacidad política, donde la clase política que se encuentra en predisposición de acceso al poder, se visualiza entre las y los que sienten que llegó su turno para gobernar. En este escenario, lo desquiciado del planteamiento suele oscilar entre la miopía de los que se sienten que son los que han hecho más, tienen mayor carisma e, inclusive, aquellos que pertenecen al estereotipo de la “imagen política” en cuerpo y alma que encarna el poder.
Los tiempos y movimientos del calendario político no se pueden anticipar. Sin embargo, la vehemencia febril de la clase política que se siente en contienda deberá apreciar y entender que las y los ciudadanos requieren que los esfuerzos de la clase política se enfoquen al trabajo encauzado hacia las soluciones, respuestas y construcción social que demanda la ciudadanía.
A las y los que se les cuecen las habas por la gubernatura, el mejor escenario que pueden desplegar deviene del trabajo codo a codo con la ciudadanía que, los merecimientos y capacidades, se ilustran por sí solos, y el calendario electoral no camina de acuerdo a la veleidad de sus suspirantes.







