La visita de la presidenta Claudia Sheinbaum a Hidalgo, en el marco de la glosa de los informes de gobierno, ha puesto de relieve el México de la inclusión social y ha recuperado el clamor político de “no llego sola, llegamos todas”, en un nuevo rostro de la reivindicación femenina y la derrota del Estado Patriarcal.
En el Primer Informe municipal, cuya dinámica fue impecable, el alcalde de Pachuca, Jorge Reyes Hernández, ha realizado el pronunciamiento de restauración del Reloj monumental frente a los requerimientos urbanos de preservación de la imagen arquitectónica de la ciudad y los alcances de una dinámica metropolitana que, también, preserve la identidad cultural.
El alcalde mostró el orden, cercanía ciudadana y trabajo de vanguardia en el ayuntamiento, y se percibieron los contrastes con las administraciones del antiguo régimen en los avances logrados y la identidad política alcanzada con la ciudadanía.
El anuncio se presenta en un momento donde la obra urbana se encuentra tomando las exigencias climáticas de la ciudadanía e impone reflexiones de forma y fondo que, en el epicentro de la restauración del Reloj monumental, dan pábulo a cuestionamientos sobre las implicaciones socioculturales de una sociedad abierta -como señala Karl Popper-, refiriéndose las sociedades ampliamente democráticas y de crítica social.
En términos de análisis crítico, a la ciudad de Pachuca le cuesta consolidar una identidad cultural.
La complejidad que encierra la debilidad de la identidad de las y los ciudadanos de Pachuca atraviesa, precisamente, por la disociación que ha existido históricamente entre la sociedad política respecto de la sociedad civil, condición que ha causado estragos de atomización y división societal.
En la particularidad de los ayuntamientos de Pachuca no suelen trabajar políticas públicas donde la ciudadanía se involucre en la construcción de planes y programas municipales, y haga suya la gestión del Cabildo. Este déficit de participación ciudadana no sólo debilita la construcción identitaria, sino, también, de ciudadanía, porque la ciudadanía no deviene, exclusivamente, de una condición legal, sino de la comunión entre sociedad política y sociedad civil, condición aún lejana.
En este trazo de resignificación de la arquitectura urbana en Pachuca, los actos de manifestación reivindicatoria de género en las marchas del 8M han causado daños estructurales al Reloj monumental y requieren una reflexión de forma y fondo para dar cabida no sólo a la restauración arquitectónica desde el ayuntamiento que preside Jorge Reyes, sino, también, para conformar elementos y argumentos de reivindicación social que empaticen en una nueva era y nuevas lógicas de comunión sobre la cabida de movimientos ciudadanos como el 8M.
En esta tesitura, la reivindicación feminista debe crear y ser admitida como un ejemplo de sociedad abierta, donde la democratización genere espacios de diálogo que impidan que el vandalismo constituya un instrumento de negociación, sino que emerja desde la actitud solidaria y empática del Ayuntamiento de Pachuca la creación de espacios permanentes de apertura no sólo de género, sino hacia la diversidad cultural como una política pública.
Construir una política pública de diversidad cultural para la preservación de todos los núcleos sociales, no sólo de Pachuca, sino, también, de todo Hidalgo, se yergue como una premisa fundamental para garantizar el respeto y la calidad de la interacción humana en dignidad y equidad social.
El Reloj monumental, que es símbolo y rostro de Hidalgo y no sólo de la metrópoli capital, contempla cuatro estatuas de mujer que conmemoran Independencia, Libertad, Constitución y Reforma. Sin embargo, contrastan con la insuficiente reivindicación de la equidad de género, cuestión que vuelca sobre la necesidad de que el ayuntamiento y las estructuras de gobierno se abran a la construcción de espacios que lo mismo permitan crear vínculos identitarios de género con los pueblos originarios, con la diversidad de género, con las personas con discapacidad, con los adultos mayores, jóvenes y niños, que son el tejido social que ha sido marginado y que explica las carencias de identidad metropolitana.
Es imprescindible que el Ayuntamiento de Pachuca comprenda que la obra pública se erige para el bienestar social. No obstante, no existe mayor bienestar social que dignificar a la ciudadanía en equidad de oportunidades para fortalecer los vínculos sociales y crear una nueva cultura de simetría ciudadana.
El enfrentamiento que experimentó el Palacio de Gobierno en la pasada manifestación reivindicatoria feminista del 8M en Pachuca pudo crear una huella dolorosa porque casi estuvo a punto de inmolar a policías mujeres que resguardaban la sede del Poder Ejecutivo, lo cual advierte que los mecanismos de diálogo entre la clase política y la ciudadanía son insuficientes.
La arquitectura, el arte, la educación, la política, el deporte y la cultura no pueden responder a la segregación de género ni social, lo que debe dar cabida a una restauración del tejido social para lograr que la identidad ciudadana en Hidalgo jamás se exprese a través de la beligerancia y el desencuentro público en la derrota del Estado Patriarcal.







