Nada sencillo se percibe el panorama para la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, en el tema que tiene que ver con la relación de nuestro país con los vecinos del norte, el país más poderoso del mundo, o sea, Estados Unidos.
A la distancia, parece que la relación encuentra su punto de quiebre en los compromisos de la jefa del Ejecutivo para con su antecesor López Obrador y que ello le obliga a guardar las formas de protegerlo a toda costa, envuelta en la bandera de la soberanía nacional.
Qué tal si pensamos por un momento que entre el actual y el anterior gobierno federal no hubiera la relación y compromisos que hoy existen y que todos vemos. Cuál sería el destino de AMLO y de muchos de sus funcionarios desde secretarios de estado y de todos los niveles hacia abajo, señalados por lo menos de corruptos.
Lo anterior, porque es indudable que doña Claudia tiene que ser leal con quien la puso en la propuesta junto con otros militantes de Morena, que López convirtió sin más consenso que el suyo, en las corcholatas en donde incluyó a Noroña, Ebrard, Adán Augusto, Monreal y Manuel Velasco y a la que ojos visto siempre fue su favorita: Claudia Sheinbaum.
Es altamente probable que sin el aval del Peje, la dama no hubiera sido la ungida, tal vez el precandidato con mayores méritos se llama Marcelo Ebrard. Pero esa fase de la historia ya se cerró, sin dejar de reconocer que hoy en día el propio carnal convertido en secretario de Economía podría aspirar por ¡tercera ocasión! A convertirse en candidato presidencial.
No cuesta mucho imaginar qué pasaría ahora si Claudia, presidenta emanada de Morena, hubiese asumido el cargo en lugar de Andrés Manuel, pero éste lo hubiese sido surgido, digamos, del PRI o del PAN. Sin duda, otra historia estuviéramos contando, porque está más que claro que de la administración federal anterior no son pocos los que hoy deberían estar tras las rejas.
Pero -el eterno pero- aquí no pasa nada y se trata de defender y argumentar que si hoy padecemos, por ejemplo, el mayor clima de inseguridad, todo es culpa de Calderón y hasta de Peña Nieto, pero Obrador nada tiene de qué preocuparse porque para él la mejor política es esa materia fue de “abrazos, no balazos”.
Y es que hoy Donald Trump -un día sí y al siguiente también- arremete contra nuestra presidenta, que a veces nos parece que ya no siente tanto lo duro, sino lo tupido. Estados Unidos amenaza con invadir México para combatir a los cárteles del narcotráfico. Ella se defiende y pretende siempre dar muestras de entereza, de tranquilidad, de seguridad y de aplomo, pero a veces su rostro nos dice algo diferente. No podemos adivinar qué va a ocurrir, ya no digamos al final de su mandato, sino apenas dentro de un año.
Todos sabemos que México no fue invitado por Estados Unidos a la reunión en Miami con 12 presidentes de América Latina y suscribir el documento denominado “Escudo de las Américas” para buscar con ello terminar con el tráfico de droga, erradicar el socialismo del continente y extinguir el narcoterrorismo como parte de sus fines más importantes.
Sirva de consuelo que, además de nuestro país, a dicha cumbre tampoco fueron convocados Brasil, Colombia, Venezuela y Cuba. Está más que claro que Estados Unidos no confía en tratos con gobiernos de izquierda. Y si de los gobiernos ignorados ya no hubo opiniones del presidente, con los mexicanos, con nuestro gobierno, fue lo que sigue de rudo.
México es hoy el epicentro de la violencia generada por los cárteles de la droga. Y se mofó Trump de las súplicas que en sus conversaciones ha recibido de doña Claudia, “no, no, no, por favor, presidente”.
La realidad es cruda, nos gobernaba Morena y hoy nuevamente es ese partido en el poder y tal parece que mientras esto suceda no habrá empleados, funcionarios, secretarios de estado o presidentes de la República que deban de ser juzgados por ineptos, corruptos y cínicos.
Por hoy es todo, nos leemos en la próxima entrega, pero…Entre nos.
Por: José Guadalupe Rodríguez Cruz
*Egresado de la UNAM como licenciado en Derecho y Diplomado por el Instituto de Administración Pública de Querétaro y por la Universidad Iberoamericana en Políticas Públicas. *Regidor Municipal en Tula, Secretario Municipal de Tula, Diputado local en la LVII y LIX Legislaturas en el estado de Hidalgo y Presidente Municipal Constitucional de Tula 2000-2003. *Autor del libro “Desde el Congreso Hidalguense” y coautor del libro “Tula... su Historia” *Director y fundador del periódico bisemanario “Nueva Imagen de Hidalgo”, que desde 1988 se pública en Tula, Hgo.





