Hidalgo se colocó entre las diez entidades del país donde la pobreza laboral se mantuvo persistente entre 2024 y 2025, lo que significa que miles de familias continúan sin ingresos suficientes para cubrir sus necesidades alimentarias básicas.
Según el último estudio del Observatorio Social del Centro de Estudios Espinosa Yglesias, 73.6% de los hogares hidalguenses en pobreza laboral no pudo adquirir una canasta alimentaria con su ingreso laboral per cápita, lo que coloca a la entidad en un nivel de alerta económica.
A nivel nacional, el análisis señala que de los 11.9 millones de hogares en pobreza laboral en México durante el cuarto trimestre de 2024, el 65.7% —equivalente a 7.8 millones— permaneció en esa condición un año después, mientras que sólo el 34.3% logró superarla.
La persistencia en pobreza laboral mide precisamente esa continuidad: hogares cuyos ingresos por trabajo siguen siendo insuficientes para cubrir el costo de los alimentos. Para estimarlo, el CEEY utiliza datos de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE).
El informe advierte que los niveles más altos de persistencia superan el 70% en estados como Guerrero, Oaxaca y Chiapas, mientras que entidades con menor incidencia —por debajo del 60%— incluyen Baja California Sur, Quintana Roo, Ciudad de México, Campeche, Baja California, Aguascalientes y Tabasco.
Por su tamaño poblacional y comportamiento económico, Estado de México, Chiapas, Guerrero, Veracruz, Oaxaca y Puebla son los que más contribuyen al indicador nacional. En contraste, Aguascalientes, Quintana Roo, Guanajuato y Durango lograron reducir la persistencia entre 2024 y 2025.
Hidalgo figura entre los estados donde esta problemática se incrementó, junto con Tamaulipas, San Luis Potosí, Zacatecas, Morelos, Jalisco y Nuevo León.
El organismo también desarrolló el “Semáforo de Movilidad Social”, una herramienta que evalúa ingresos laborales, acceso a salud y salarios según escolaridad. En este indicador, Hidalgo ocupa el lugar 13 con semáforo naranja: 63.7% de los hogares permaneció durante un año en los niveles salariales más bajos.
Otro dato preocupante es la movilidad descendente: el 18.7% de los hogares que no estaban en pobreza laboral cayó en esa condición un año después, ubicando al estado en posición media bajo semáforo amarillo.
La situación más crítica se observa en los hogares sin ingresos laborales: el 14% de las viviendas reporta que ningún integrante recibe salario, lo que coloca a Hidalgo en semáforo rojo y en el lugar 23 de 32 entidades.
Estos indicadores reflejan una combinación de bajos salarios, informalidad y vulnerabilidad económica que dificulta la movilidad social y mantiene a miles de familias atrapadas en condiciones de subsistencia.





