En una Liga Mexicana dominada por el bateo, resulta justo reconocer el valor de la labor monticular. Por segundo año consecutivo, ningún lanzador superó las diez victorias. El año pasado lo lograron tres: Trevor Bauer, quien terminó invicto, César Valdés y Juan Pablo Oramas.
En 2025, el único en conseguirlo fue Wilmer Ríos, de los Acereros de Monclova.
El hijo de la leyenda inició 18 partidos y sólo en dos de ellos se fue sin decisión, completando uno. Lanzó 104 entradas y un tercio, en las que ponchó a 81 rivales —19 menos que el líder, Deylen Miller—, otorgó 22 bases por bolas y golpeó a dos bateadores.
Su porcentaje de carreras limpias fue de 4.49, por debajo del 3.38 del líder Carl Edwards Jr. de los Tigres de Quintana Roo. Aun así, su desempeño fue clave para Monclova, pese a permitir 18 cuadrangulares, la cifra más alta de su carrera e igual a la que registró en 2019.
A los 31 años, el lanzador sinaloense llegó a 57 victorias en su trayectoria dentro de la LMB, vistiendo únicamente las casacas de Tigres y Acereros. Esta es la primera vez que alcanza los dos dígitos en triunfos.
Su mejor temporada previa había sido en 2018, su primer año con Monclova, cuando terminó con marca de 6-1 y efectividad de 2.83.
Wilmer Ríos continúa forjando su propio camino en el beisbol mexicano, consciente de que igualar a su padre, el legendario Jesús “Chito” Ríos —líder histórico de ponches en la liga con 2,549 y 244 victorias— es una tarea titánica, pero no imposible para quien lleva el talento en la sangre.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.





