En Hidalgo se viven momentos pantanosos, de crisis y es que, por tomar decisiones a la ligera al inicio de un proyecto político, en la práctica del ejercicio público salen a la luz episodios indeseables que de haberse prevenido no habría ninguna necesidad de que ocurrieran.
Nos referimos al caso específico del municipio de Pisaflores, en donde hace unos días fue asesinado el alcalde Miguel Bahena y quien es su suplente debería tomar posesión como alcalde, en este caso Silvestre García; sin embargo, el Cabildo lo rechazó porque existe desconfianza, ya que presumiblemente pudiera estar involucrado en el asesinato, hasta el momento sólo hay sospechas.
Se sabe que en la reciente sesión del Cabildo en Pisaflores, la viuda María Fernanda Martínez se presentó para proponer a su cuñado Carlos Guadalupe Bahena para darle continuidad al proyecto municipal de su esposo, es decir, que el manejo de la administración municipal quede en manos de la familia.
El problema de no tomar las cosas con seriedad es pensar que cualquiera puede hacerlo y cualquiera puede sentarse en la silla presidencial. Está bien que cada municipio tenga su autonomía, que cada ayuntamiento elija con cierta libertad lo que mejor le convenga, pero por eso no se pueden tener mejores resultados, ya que lo toman como una vacilada y administración tras administración las cosas se hacen mal y se refleja en el nulo avance y crecimiento.
En el caso de Pisaflores y de cualquier municipio, se tendría que hacer valer la ley, lo que indiquen los documentos oficiales para darle paso a quien tendrá que suplir al alcalde, no puede ser de ninguna manera una decisión a conveniencia. El gran problema es que ningún partido político desde la selección de sus candidatos y candidatas elige pensando en el potencial de una persona para hacer crecer a un municipio, para nada. Elige al más popular para garantizar ganar, qué más da el resultado que pueda ofrecer ya en el ejercicio de las funciones.
Y ni qué decir de los suplentes que también forman parte de la planilla, nadie es capaz de revisarles absolutamente nada, y por eso se cuela gente indeseable que no tiene nada que aportar, pero si tiene muchos negativos en su contra.
Qué ganas de que haya una mejor selección de candidatas y candidatos, que puedan garantizar un mejor crecimiento en los municipios; personas capaces hay en muchos lados, pero pareciera que la capacidad no es uno de los requisitos indispensables para hacer un mejor trabajo político ni administrativo. Se requiere popularidad, y de capacidad ni es necesario hablar.
Mientras no haya cambios sustanciales en la forma de hacer política, las cosas no van a ser diferentes; mientras no exista una metodología adecuada para la selección de candidatas y candidatos se continuará dando tumbos en los ayuntamientos y después rogarle al ganador para que haga un buen resultado.
Hoy vemos un gran número de ayuntamientos con problemas de dinero, con escándalos propiciados por las y los alcaldes por su desmedido comportamiento. Hoy vemos cómo se pelean el trono para ver quién es el más popular pero igual el más ineficiente.
Es como seguirle echando aire a un boxeador que ya tiene los ojos cerrados y creer que puede ganar. Y los paganos son el pueblo.





