Penchyna y el éxodo al Verde

La cercanía de David Penchyna con Cuauhtémoc Ochoa es lo que verdaderamente le ha puesto la cereza al pastel sobre las suspicacias y especulaciones en torno a la operación política que, con más de un año de anticipación a los comicios por la gubernatura, se apresta en la cúpula del Verde Ecologista.

Es necesario examinar la composición política en la partidocracia de Hidalgo, que se encuentra en un inusitado activismo político desde los partidos satélites que han inundado las suspicacias de una nueva correlación de fuerzas para ir en contra de Morena o infiltrarla.

 

Esclarecer los propósitos y despropósitos de la clase política en Hidalgo es una tarea que precisa establecer los elementos que se están presentando en la correlación de las fuerzas políticas y, desde luego, en el juego de intereses y negociaciones que han precipitado la carrera a la gubernatura en un escenario confuso y desequilibrante.

 

El éxodo al Verde

 

Los recientes reacomodos de la desbandada priista a partidos como el Verde Ecologista marcan una etapa de incremento inusitado en la operación política, que se ha destapado a partir de que el Congreso local se encuentra bajo las presiones de las iniciativas feministas sobre la próxima sucesión transexenal a la gubernatura.

 

En este escenario, David Penchyna, expriista y rostro que operó al Infonavit, denota una reformulación de las estrategias de operación política desde el Partido Verde Ecologista, que lo mismo es el receptor de la vieja guardia como lo implica la adhesión de Benjamín Rico, así como la catapulta del senador Cuauhtémoc Ochoa, cuya presencia en el partido indica que las conductas de poder van más allá de cualquier camisa ideológica.

 

El éxodo político al Verde reviste un punto de inflexión no previsto en torno a los partidos rémora satelitales, que se han encumbrado en los últimos meses en la escena política de Hidalgo, revitalizando su poder que, hasta hace poco, era comparsa electoral y pantomima de cámara, lo que abre un nuevo capítulo de su presencia en torno a la órbita de Morena.

 

Penchyna, ¿operador político?

 

La experiencia política de David Penchyna en ese otrora glorioso partido tricolor que tenía todas las respuestas del poder no es cosa menor y su presencia en la estructura del amorfo partido verde, que lo mismo defiende la pena de muerte que a las ballenas, apuntala la idea de que el fortalecimiento de los partidos satélites requiere no sólo presupuesto público, sino, también, la construcción de estrategias centradas en dos entramados:

 

I. Contrapeso político

La función de los partidos satélite, que por décadas en Hidalgo han sido comparsa política, ahora se encuentra en una fase dinámica de contrapeso político que otorga margen de negociación en la medida que su capital social se incremente de cara a la contienda por la gubernatura.

 

II. Infiltración política

Con nitidez, el PRI ha infiltrado la estructura de Morena a nivel gubernamental en Hidalgo bajo actrices y actores de doble estándar, es decir, de sangre roja con piel morena, cuestión que ahora se diseminará con mayor presencia de cruces de personeros de partidos satélites y el Verde no será la excepción.

 

En los corrillos políticos de Hidalgo, la noticia del arribo de David Penchyna a la estructura operativa del Verde Ecologista no ha sido recibido con sorpresa alguna, porque lo reacomodos de fuerza en el escenario político se han intensificado en torno al carrusel de la disputa por la gubernatura.

 

Sin embargo, la cercanía de David Penchyna con Cuauhtémoc Ochoa es lo que verdaderamente le ha puesto la cereza al pastel sobre las suspicacias y especulaciones en torno a la operación política que, con más de un año de anticipación a los comicios por la gubernatura, se apresta en la cúpula del Verde Ecologista.

 

¿Será Penchyna un nuevo titiritero en Hidalgo?