Luis, originario de Chiapas, llegó a Hidalgo con la promesa de trabajar en la entidad, luego de ver una oferta laboral que le pareció atractiva. Arribó a la Central de Autobuses de Pachuca, donde los supuestos empleadores lo alojaron en un hotel. Ahí le pidieron que se tomara fotografías y después que apagara su celular por dos horas, tiempo en el que llamaron a su familia para exigir un rescate de 200 mil pesos.
El joven fue víctima de un secuestro virtual. Su familia, en Chiapas, contactó a la Policía y, mediante la coordinación entre estados, se rastreó la última ubicación de Luis en Pachuca y se logró ponerlo a salvo. Personal de la Unidad de Policía Cibernética en Hidalgo acudió al hotel, encontró al joven ileso y evitó que la familia realizara el depósito.
Así lo dio a conocer en entrevista a Effetá Rubí Berenice Cortés Reyes, policía adscrita a la Unidad de Policía Cibernética del Estado de Hidalgo, quien explicó esta modalidad de ilícito que están utilizando los delincuentes.
La agente puntualizó que el secuestro virtual es una modalidad de extorsión telefónica que no implica la privación física de la libertad, sino una manipulación psicológica extrema, en la que los delincuentes logran que la “víctima” se aísle por voluntad propia, mientras hacen creer a la familia que la tienen capturada.
Narró que, en este caso, la víctima fue atraída desde Chiapas a Hidalgo bajo la promesa de una oferta de trabajo, método común para sacar a una persona de su zona de seguridad y llevarla a una ciudad donde no conoce a nadie.
Le ordenaron acudir a un hotel y ahí utilizaron una narrativa para infundir miedo; lo amenazaron para que siguiera instrucciones y le pidieron apagar el celular por dos horas, tiempo suficiente para comunicarse con su familia y decir que estaba secuestrado. Antes de que apagara el teléfono, lo obligaron a tomarse fotografías de sus tatuajes.
Cuando contactaron a su familia y enviaron estas imágenes, los delincuentes “probaron” que lo tenían, ya que los familiares reconocieron las marcas físicas de su pariente, lo que los volvió vulnerables a este tipo de extorsión, agregó Cortés Reyes.
Mencionó que una señal clara de que se trata de una extorsión es la disposición de los delincuentes a reducir la suma de dinero, además de que exigen a las víctimas no colgar para mantener la línea ocupada y evitar que verifiquen información.
Para denunciar cualquier actividad sospechosa en redes sociales, la ciudadanía puede comunicarse al 800 765 24 23, al 089, al 911 o acudir al Ministerio Público más cercano.








