Entre la ola de fallecimientos de principio de año, resultó sorpresiva la del actor y bailarín Gerardo Taracena, pues el versátil histrión capitalino apenas contaba con 55 años y aún tenía mucho talento que compartir, a pesar de haber participado en más de un centenar de trabajos fílmicos.
Aunque es mayormente recordado por su papel en Apocalipto, de Mel Gibson, su consagración actoral llegó con El violín, de Francisco Vargas, interpretación que le valió el Premio Ariel.
En La carga, de Alan Jonsson, dio vida al envidioso indígena Itzin, mientras que su capacidad camaleónica quedó clara al encarnar a Chuyín Venegas, de Los Jilgueros de Rosarito, en la comedia Volando bajo, de Beto Gomes, así como a Carmelo Benavides, integrante de la brigada en Salvando al soldado Pérez.
Su talento también cruzó fronteras con participaciones en producciones internacionales como El hombre en llamas, de Tony Scott, y Atrapen al gringo, de Adrian Grunberg.
Entre sus últimos trabajos destacan Casi el paraíso, de Edgar San Juan, donde interpretó a Justino Nava, y la polémica Sonido de libertad, de Alejandro Monteverde.
En televisión, recientemente participó en series como Harina, Celda 211 y Cometierra.
Sin duda, el cine mexicano extrañará profundamente a este gran actor capitalino.
Descanse en paz.
Por: Jorge Carrasco V.
Egresado de la Facultad de Ciencias Políticas de la UNAM. Periodista activo desde 1981 en diversos medios. Especialista en temas internacionales, deportes y espectáculos. Autor de biografías sobre Pedro Infante y Joaquín Pardavé de Editorial Tomo.







