Tras iniciar con una derrota, pocos imaginábamos que Charros y Tomateros llegarían a la final caribeña y que los jaliscienses levantarían el trofeo en un duelo cardíaco. El equipo de Benjamín Gil enderezó el camino con triunfo 11-4 sobre Federales de Chiriquí, respaldado por el pitcheo de Luis Iván Rodríguez y un grand slam de Bligh Madris.
Después, blanquearon 3-0 a Cangrejeros de Santurce con sólida labor de Luis Fernando Miranda, y superaron 4-2 a Tomateros con victoria de Luis Márquez y salvamento de Matt Foster. En el juego de eliminación, Charros volvió a imponerse 8-6 con tres hits de Leo Heras y cuadrangulares de Connor Hollis y Madris; ganó Gerardo Reyes y rescató Trevor Clifton.
Tomateros, por su parte, avanzaron por la ruta larga: vencieron 2-1 a Panamá con Odrisamer Despaigne y rescato de Guadalupe Chávez; luego eliminaron a Leones del Escogido con un rally decisivo y jonrón de Estevan Florial. Al día siguiente, Florial volvió a volarse la barda en el 9-4 definitivo.
La final fue de locura. Culiacán remontó un 9-1, empatió en la novena con jonrón de Víctor Mendoza y tomó ventaja en extrainnings. A un out de caer, Charros igualó y ganó con dos lanzamientos descontrolados. Fue el primer título mexicano en diez años y el primero de Charros, con el plus de lograrlo en su estadio. Gil, además, demostró que también sabe ganar torneos internacionales.







