Habitantes de Santiago Tlapacoya, en Pachuca, denunciaron la falta de protocolos oportunos e información clara por parte de las autoridades tras un derrame de hidrocarburo en la zona, cuyo olor comenzó a percibirse desde el domingo, mientras que las primeras medidas oficiales se aplicaron hasta tres días después.
En entrevista con Effetá, Eunice Elizabeth Rodríguez Gutiérrez, vecina de la comunidad, señaló que fue hasta el miércoles cuando se realizó una asamblea con ingenieros de Pemex y un representante de Protección Civil estatal, pese a que la población había reportado desde días antes el fuerte olor a combustible.
Criticó que la convocatoria a la reunión no se difundió de manera adecuada y que incluso se citó a la población a un costado del lugar de la fuga, lo que representó un riesgo para los asistentes debido a la presencia de vapores y residuos del hidrocarburo.
Durante el encuentro, indicó, varias personas expresaron su preocupación por posibles afectaciones a la salud, especialmente en familias que viven cerca de la zona contaminada. Entre los testimonios, una mujer relató que su bebé de ocho meses presentó vómitos, mientras que otras reportaron que sus mascotas también se enfermaron.
Rodríguez Gutiérrez aseguró que el principal reclamo fue la falta de información y de medidas preventivas, pues muchos comenzaron a usar cubrebocas por decisión propia ante la ausencia de recomendaciones oficiales sobre cómo protegerse de los vapores.
Además, señaló que hasta ahora no existe un comunicado oficial que explique el origen de la filtración ni datos sobre la cantidad de hidrocarburo derramado o la extensión real del área afectada.
Los vecinos estiman que los daños podrían abarcar aproximadamente una hectárea, aunque esto no ha sido confirmado por las autoridades.
También cuestionó que, durante el encuentro, algunos funcionarios insinuaran que la fuga podría estar relacionada con robo de combustible, lo que fue interpretado por los pobladores como un intento de responsabilizar a la comunidad.
“Nos dicen que avisemos cuando haya huachicol, pero nosotros estamos trabajando o dentro de nuestras casas. La seguridad de los ductos es responsabilidad de Pemex”, expresó.
Agregó que hasta el momento ninguna autoridad ambiental de los tres niveles de gobierno se ha presentado en la comunidad para evaluar posibles daños al suelo, al agua o a la fauna, pese a que en la zona aún se realizan actividades agrícolas y existen animales de granja.
Entre las principales exigencias de los vecinos están la transparencia en la información, la implementación de protocolos inmediatos ante emergencias y la realización de estudios que determinen posibles afectaciones a largo plazo en el medio ambiente y la salud de la población.
Rodríguez Gutiérrez subrayó que la comunidad teme que el caso quede en el olvido una vez que disminuya la atención mediática, por lo que pidió a las autoridades dar seguimiento a las consecuencias del derrame y garantizar la seguridad de los habitantes.






