Con menos regidores, ¿habrá más obra?

La reforma ya puso sobre la mesa la promesa y a partir de 2027 tocará comprobar sus resultados. Esto permitirá analizar qué terminó siendo mejor para la ciudadanía mexicana e hidalguense, cabildos más reducidos pero con más y mejor obra pública en cada municipio o ni lo uno, ni lo otro.

A partir de 2027 los ayuntamientos de Hidalgo tendrán menos integrantes. La reforma electoral redujo el número de regidurías y dejó una sola sindicatura, con la idea de hacer más compactos los Cabildos y, eventualmente, generar también un menor gasto en su funcionamiento. Las nuevas reglas aplicarán, en el caso de Hidalgo, a los gobiernos municipales que comenzarán funciones el 5 de septiembre del próximo año.

Pero la reforma hizo algo más interesante que simplemente quitar espacios o reducir el número de integrantes de estos órganos de los ayuntamientos, pues estableció lo que deberá ocurrir con los ahorros que lleguen a generarse. Esos recursos tendrán que permanecer en la hacienda del propio municipio y destinarse a obras de infraestructura pública en beneficio de la población. Es decir, si efectivamente va a costar menos mantener a los próximos ayuntamientos, ese dinero debe verse de manera tangible entre la población, es decir, reflejar el beneficio del recorte de regidores.

Ahí estará una de las pruebas más fáciles de entender para cualquier ciudadano. Cuando comiencen las nuevas administraciones, probablemente de casi todos los colores, podrá preguntarse cuánto dinero dejó de gastarse por tener menos regidores, pero especialmente, en qué se utilizó. Una calle pavimentada, su drenaje, alumbrado o cualquier obra resulta bastante más visible que una explicación política con números y algo de demagogia. Y si el ahorro generado con esta reforma, que por cierto tuvo su origen a nivel federal y no en Hidalgo, termina siendo tan poco que no alcance para mucho, también habrá que decirlo con claridad.

Los próximos alcaldes tendrán, por lo tanto, una oportunidad política muy interesante. La reducción de los cabildos puede venderse fácilmente bajo el discurso, a veces ya medio desgastado, de austeridad, pero la verdadera ganancia estará en demostrar que esa idea produjo algo concreto en beneficio de la sociedad de cada municipio, porque hay que decir que los 84 tuvieron recortes de figuras. Al final, no bastará con anunciar una obra cualquiera y colocarle la etiqueta del ahorro por la reforma, sino que en un escenario de rendición de cuentas ideal, tendrá que existir una ruta clara que permita saber cuánto se economizó y cómo se aplicó.

La reforma ya puso sobre la mesa la promesa y a partir de 2027 tocará comprobar sus resultados. Esto permitirá analizar qué terminó siendo mejor para la ciudadanía mexicana e hidalguense, cabildos más reducidos pero con más y mejor obra pública en cada municipio o ni lo uno, ni lo otro.