Cuando lo normal funciona

Familias, jóvenes, adultos mayores, comerciantes, trabajadores y visitantes hicieron su parte. A veces hablamos tanto de la autoridad y el gobierno que se nos olvida que la convivencia también depende de nosotros.

Terminó la Feria de San Francisco Pachuca 2026 y quizá lo más fácil sería analizar lo de siempre, los artistas, la asistencia general y decir que fue un éxito, pero hay otra perspectiva que vale más la pena. Pasaron por el recinto más de 700 mil personas y la feria cerró sin incidentes mayores, con un operativo diario, según se informó, de alrededor de 250 elementos de seguridad. No parece algo espectacular hasta que uno piensa en lo que significa juntar durante casi un mes a tanta gente en un mismo lugar y que el saldo, en lo general, sea blanco.

Y el mérito de un fenómeno como este, es de varios. Claro que hubo organización, seguridad, protección civil y gente trabajando todos los días por parte del gobierno, pero una feria de ese tamaño también funciona porque quienes van entienden que están compartiendo un espacio con miles de personas más. Familias, jóvenes, adultos mayores, comerciantes, trabajadores y visitantes hicieron su parte. A veces hablamos tanto de la autoridad y el gobierno que se nos olvida que la convivencia también depende de nosotros.

Además, la feria mantuvo una entrada general de 60 pesos y dentro de ese boleto hubo conciertos, espectáculos, circo, actividades culturales, pabellón artesanal y algunas atracciones. No fue todo gratuito ni tenía que serlo, pero sí hubo una oferta bastante amplia para quien simplemente quería salir una tarde, llevar a la familia o despejarse un rato y eso también importa. El esparcimiento no soluciona los problemas públicos por sí solos, pero la gente también tiene derecho a divertirse sin que todo tenga que ver con la política.

Desde luego que una feria financiada y organizada desde el ámbito público también debe explicar cuánto costó, qué ingresó, cómo se contrataron sus servicios y particularmente qué se puede mejorar el próximo año y es que hubo incluso decisiones corregidas sobre la marcha, como la reducción del costo del estacionamiento después de las quejas de asistentes. Así debería funcionar también lo público, escuchar cuando algo no cae bien y ajustar cuando todavía se puede.

Al final, quizá la mejor noticia de la feria sea precisamente que no dejó una gran noticia. Miles de personas fueron, se divirtieron y regresaron a su casa, lo cual no suena heroico, pero tampoco tendría por qué serlo. Que la feria más importante de Hidalgo termine sin sobresaltos debe ser lo normal y cuando lo normal funciona, sobre todo en estos tiempos, hay que decirlo.