- Podemos aceptar que en las discusiones sobre metodología de la ciencia sea usual dividir el lenguaje de la ciencia en dos partes: el lenguaje de la observación y el lenguaje teórico. ¿Pero tiene sentido hacer esta división?
2.1 Estamos condenados por el legado de la metafísica. El proyecto positivista consiste en desvirtuar cualquier argumento que contenga afirmaciones verdaderas sobre una realidad no accesible a la experiencia, empero, el camino recorrido ya presupone un mundo trascendental. No sólo porque negar ello expresaría un saber no accesible a la experiencia empírica sino porque el mismo punto de partida ya está impregnado de metafísica, al no admitir más conocimiento que el de la experiencia se confirma enérgicamente un mundo inaccesible.
2.2 El positivismo lógico arranca de la metafísica misma, para después, por el más accidentado de los caminos, asumir el desafío de deshacer una concepción de la metafísica en exceso reducida.
Bien se puede aceptar el empirismo sin tener que trazar de tajo una línea entre el lenguaje de observación y el lenguaje teórico. El empirismo clásico tan sólo expresa la metafísica de un mundo suprasensible, pero la postura del positivismo lógico no únicamente la asume sino que además la pasa por alto como su legatario, confirmándola al demarcar una línea entre observación y teoría.
2.3 El lenguaje de observación parece no generar ningún problema en lo que a su significado se refiere, no obstante cuando podría reconocerse que los criterios para deslindarlo del lenguaje teórico no son del todo claros. En todo caso, podemos establecer que los términos observacionales parecen no tener el mismo problema que los términos teóricos: los primeros tienen sentido, los segundos nos presentan el problema de distinguirles entre términos que tienen sentido y términos que no lo tienen.
Se piensa que la solución al problema de los términos teóricos resulta demasiado estrecha si nos adherimos a los criterios de definición explícita, por lo que se propone un criterio que en principio reconoce la interpretación parcial del lenguaje teórico: las reglas de correspondencia que conectan ambos lenguajes, por las cuales el lenguaje teórico adquiere significado. Sin embargo, si la línea que se quiere trazar entre aquellos términos teóricos que tienen sentido y aquellos que no lo tienen se define a través de ciertas reglas de correspondencia con respecto al lenguaje observacional, parecería que entonces todo término teórico tiene la posibilidad de ser significativo, ya que ello no depende del término mismo sino de dichas reglas. ¿Cuáles serían, entonces, los términos metafísicos? Más aún, si se cuestiona la supuesta ausencia del problema del lenguaje observacional, ¿no podría ser aprovechada su propuesta por un metafísico? Probablemente la línea trazada entre ambos lenguajes tenga que posponerse hasta que el lenguaje observacional no admita añadiduras de lo que es observable.
¿Pero qué es observable en principio?
2.4 De alguna manera tiene que ser trazada una línea de demarcación no arbitraria entre lo observable y lo inobservable, ya que a pesar de la atinada consideración histórica sobre la posibilidad de “observar directamente” aquello que en el presente no es observable, tenemos que fijar nuestra atención a lo que en el presente no lo es en absoluto. Que en un futuro existan medios y herramientas, o hasta mutaciones humanas, que nos permitan observar lo que hasta ahora no observamos, es asunto de decisión especulativa. El hecho es que puntualizando en la perspectiva histórica de la investigación científica, y asumiendo nuestro contexto histórico concreto, podemos decidir con certeza aquello que de alguna forma es observable de aquello que de ninguna forma lo es.
No es cuestión de grados, es cuestión de nuestra presente condición humana, tanto natural como cultural.
Continúa (3/12)
Por: Serner Mexica
Filósofo por la UAM, estudió la Maestría en la UNAM y el Doctorado en la Universidad de La Habana. Fue Becario de Investigación en El Colegio de México y de Guionismo en IMCINE. En 2007 obtuvo el Premio Nacional de Dramaturgia EMILIO CARBALLIDO por su obra "Apóstol de la democracia" y en el 2011 el Premio Internacional LATIN HERITAGE FOUNDATION por su tesis doctoral "Terapia wittgensteiniana".






