Desde el inicio de su administración, Omar Fayad Meneses puso a trabajar a los servidores públicos de la antes inflada nómina.
Uno de los grandes aciertos del primer mandatario hidalguense fue desarticular la mafia arraigada en el Sistema de Radio y Televisión o la caja chica de la administración saliente, convirtiéndonos en testigos del orden y efectividad.
Contrario al compromiso instaurado, el sistema de comunicaciones gubernamental se observa sin consolidación de los valores cívicos, ni fortalecimiento de las instituciones ni educación en todas sus manifestaciones, junto con la cultura –o por lo menos así lo dictan los decretos de su creación.
Sin embargo, parece que la actual directiva de Radio y Televisión se encuentra ocupada en diversos compromisos, sin conocimiento ni monitoreo a quienes encarnan la voz de una dependencia gubernamental y en algunos casos figuran como servidores públicos, permitiendo todo tipo de exabruptos en locutores que participan en la programación diaria.
Una pequeña muestra la encontramos al escuchar el noticiero matutino dirigido por quien aparece en el organigrama oficial como director de Televisión, que se muestra como la intolerancia parlante. Calificativos, denostaciones, discriminaciones y otros lamentables vicios se encuentran en su diario discurso, que generalmente bordea en asuntos intrascendentes para una entidad que lucha por salir del sexto lugar de bienestar social.
El maltrato y hasta acoso laboral al aire en contra de sus compañeros nos muestra su carencia de ética y profesionalismo, a costa de la imagen de voz de funcionario público con que cuenta. Y lo más lamentable es la ausencia de objetividad en el manejo de la información política, si tomamos en consideración que actualmente la entidad tiene más de cincuenta municipios en oposición al PRI.
Sin embargo, estos síntomas son menores si se compara con la actitud asumida por un empleado gubernamental que también funge como director editorial del único diario que se regala en Hidalgo: ha perdido la dimensión de la responsabilidad que reviste el uso de un micrófono de la radio permisionada.
Su militancia priista la asume sin disfraz, prueba de ello es la denostación permanente en contra de los gobiernos municipales de extracción política distinta. A esta actitud intolerante se suman las falsas alertas que provocan escándalo social y promueven la inestabilidad social.
Todo esto queda impune y sin una regulación, convirtiendo este medio de comunicación en un auténtico Frankenstein que crea monstruos que se van en contra de la misma sociedad.
Pero el colmo radica en el manejo de su programa de radio como agencia publicitaria, abusando de las menciones a políticos, más bien promocionándolos, como el caso específico de Onésimo Serrano González, su “candidato” a dirigir el CDE PRI Hidalgo, quien resulta ser su “padrino” de programación y amigo entrañable.
Seguramente obra expediente de pago puntual de los espacios agendados o el exclusivo contrato de publicidad, ambas posibilidades se encuentran tipificadas legalmente, de lo contrario estaríamos hablando de un Sistema de Radio y Televisión amañado –una vez más-, dada la reputación de Onésimo Serrano. “Piensa mal y acertarás”, cuentan en los pasillos.
Ahora, si asumimos que en los dos casos se trata de empleados gubernamentales, su voz sería tomada, sin duda alguna, como la voz del estado, en este caso del gobierno estatal, postura muy distinta a la adoptada desde su llegada por el gobernador Omar Fayad.
Es preocupante que dos empleados asuman la postura oficial en torno a muchos problemas sociales que son sensibles, tal como los hechos ocurridos de manera constante en el Valle del Mezquital y que parecen ser alentados desde los micrófonos, apostando a la incivilidad.
Mientras los programas de televisión salen al aire sin esfuerzo alguno de producción por cuidar las condiciones en que los hacen, como buenos burócratas parece que sólo trabajan en un cómodo horario que no les permite perfeccionar sus tareas, incongruencia al fin, pues en Hidalgo existe un alto porcentaje de egresados de la educación superior con ese perfil.
La directiva decidió conformarse con la realización de unas encuestas que a simple vistan observan inconsistencias, nada mal caería preguntar sobre nombres específicos.
Resulta urgente que los directivos del lastimado Sistema de Radio y Televisión recuperen la naturaleza del medio y no echarlo a perder por razones personales o posturas mal entendidas.






