Alejandro Moreno, líder nacional del PRI, sigue hablando de construir una gran coalición opositora rumbo a 2027. Apenas esta semana aseguró que su partido mantiene conversaciones con el PAN y con fuerzas locales para competir juntos en distintas entidades del país. El problema es que en Hidalgo el asunto no está caminando por ahí, ya que Marcela Isidro, dirigente estatal del PAN, acaba de decir que no existen acercamientos con otros partidos y que la línea, por ahora, es trabajar únicamente con Acción Nacional. Ups.
Y el PAN no es el único ex del PRI de aquel bloque opositor de 2022 y 2024. El PRD, ahora partido político local, que compartió candidaturas con PRI y PAN que casi le cuestan la vida, ahora ha reconocido acercamientos con Morena para explorar una alianza en 2027. Hasta el propio PRI estatal había dicho a principios de este año que pretendía competir sin alianzas y con perfiles propios. Sin embargo, la política cambia y todavía falta mucho camino, así que nadie debería dar nada por definitivo, pero el tricolor no puede ignorar el desdén público de sus anteriores aliados políticos.
Tal vez el problema es que dentro del PRI siguen viendo las alianzas principalmente como una suma de estructuras, cuando en estos tiempos debes analizar también lo que cuesta compartir la marca. Esto no significa que no tengan con qué, ni que carezca de cuadros, pero sí llegan al 2027 desde una posición muy confrontada en varios ámbitos.
Ahí está quizá el punto que Alejandro Moreno y la dirigencia hidalguense tendrían que mirar con mayor atención, saber comunicarle a las demás fuerzas políticas lo que el PRI tiene que ofrecer hoy para que consideren positivo aliarse. Esto hoy es importante porque una estrategia conjunta no se arma con viejas glorias, sino con beneficios políticos mutuos y medibles. Y si los antiguos compañeros prefieren voltear para otro lado cuando se habla de alianzas con el tricolor, pues la cosa no pinta tan bien.
Desde luego, en política los “nunca” suelen durar hasta que aparece una negociación suficientemente atractiva y no sería extraño que de aquí al 2027 alguna puerta vuelva a abrirse para ellos, y si eso ocurre, el PRI tendrá que buscar qué ofrecerle a la sociedad hidalguense para que de nuevo puedan voltear a verlos, con socios o en solitario.





