Anaya en el cálculo empresarial

De calabozos y dragones, la elección presidencial se mueve entre los intereses de las elites y el desconcierto ciudadano.

La estrategia empresarial

Para la cúpula empresarial, el candidato idóneo es José Antonio Meade, porque su postura económica resulta ad hoc a sus intereses: es maleable y a nivel de las relaciones económicas de la globalización y el neoliberalismo es una apuesta segura; no sólo otorga tranquilidad, sino también prospección hacia el futuro de empresarios y elites de poder.

La tragedia

José Antonio Meade está descartado de la carrera presidencial, los esfuerzos, inclusive de cambio de presidente del PRI, no resultan sustantivos para operar a su favor y los resabios del malestar anti-régimen son suficientes para que los clavos de la cruz aten sus manos y no pueda dar la pelea, cuestión por la que, pese a que la clase empresarial lo percibe como “el bueno”, ya le tendió la cama.

El norte de la brújula

El cálculo es claro: el candidato que puede resguardar sus intereses tras la ausencia de Meade es Ricardo Anaya, quien no resulta tan maleable como el primero en las cuestiones económicas, pero que sigue siendo parte de las elites económicas y del poder, por lo que toda la apuesta empresarial va a su favor y se habrá de inclinar tratando de convencer a la ciudadanía de que AMLO es el monstruo social a vencer. Por ello, habremos de ver una campaña de miedo centrada en el futuro de México, estrategia nada nueva, pero con reforzadores conductistas nuevos en un escenario de “con López Obrador nos llevará la chingada”.

Habrá que estimar el peso de la anticampaña Peje, porque el desgaste de la ciudadanía que menos tiene podría ser suficiente para que no funcione y el Peje sea presidente.

Cuando a la ocasión la pintan calva

Pero si todo falla y el López Obrador se llega a ver firme hacia la Presidencia después de los debates de mayo y junio, el as bajo la manga está en que la cúpula empresarial se acercaría al tabasqueño para tratar de negociar una salida favorable, o por decirlo de otra forma, menos mierda que la que parece que se le viene con un gobierno que en “apariencia” no aceptaría contubernios para garantizar operaciones económicas fuera de la ley, o al filo de la navaja.

La última jugada

Diversos analistas y sectores políticos han planteado que ante el ascenso del Peje y, de no negociar y moderar su postura política, sólo existen dos caminos: el crimen o un golpe de Estado.

Autor: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.


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