El alcalde de Progreso ve moros con tranchete.

En lugar de declarar que la muerte de la doctora se investigará y llegará a las últimas consecuencias, el alcalde se dice víctima de una persecución política y acusa a todos, antes que aceptar la responsabilidad de su ayuntamiento.

EL alcalde de Progreso, ARMANDO MERA OLGUÍN, ve moros con tranchete en su significado de alguien que ve conspiraciones en su contra donde no las hay y enemigos que solo existen en su mente, además de rehuir su responsabilidad porque en el caso de la muerte de la doctora BEATRIZ HR, de la que hay elementos para pensar que fue su policía municipal la que la provocó, ha priorizado intentar pasar como víctima de un supuesto plan para atacarlo -en que estarían metidos el gobierno del estado, una regidora, un expresidente municipal, un excandidato, gente de Gobernación y grupos de fuera del municipio-, sin que haya tenido una consideración por la familia de la doctora, que todo indica no le interesa, ni le preocupa.

Como todo mundo sabe, el 9 de este mes de junio, la doctora tuvo un accidente de tránsito sin lesionados delicados y la policia municipal la detuvo y se la llevó a sus galeras. A las pocas horas estaba muerta y en información oficial de la alcaldía dio a entender que “se había suicidado”, lo que niegan sus familiares, incluido su padre, que la vio unos minutos antes de su fallecimiento.

Pero las acusaciones contra la policía como causantes de la muerte de la doctora, y la sospecha incluso de otros abusos, dio elementos a la Procuraduría del estado para, previa autorización de un juez, detener a siete policías de este ayuntamiento bajo el protocolo de feminicidio.

El alcalde MERA OLGUÍN a través de un comunicado de prensa, criticado por muchos ciudadanos, culpa a la doctora y dice “que certificada por un perito en la materia, se asienta con características físicas atribuibles al uso de sustancias” y que “posteriormente fue encontrada suspendida con un objeto en el cuello”.

Y en otro comunicado de plano acusa a otros del caso y señala, desde luego, que no fueron sus policías y que todo es una persecución política, ya ve usted el tamaño político tan grande que tiene.

Lo cierto es que la Procuraduría del estado y la Comisión Nacional y local de Derechos Humanos ya tomaron cartas en el asunto, lo mismo que médicos y ciudadanía en general, que exigen justicia para la doctora Beatriz y su familia.

Se le pasó la mano a don Armando en eso de que es persecución política y hacerse la víctima.

Queda exhibido como un inepto y otros calificativos por la forma en que pretendió  desviar la atención del caso y de rehuir su responsabilidad.

Pero como muchos otros en lugar de aceptar un error y corregirlo, quiso embarrar a todos antes que adoptar una postura madura.

Será la autoridad la que determine con investigación y la autopsia respectiva, entre otras medidas, lo conducente, pero por lo pronto este alcalde queda ante los ojos de todo mundo como alguien que ve moros con tranchete.


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