El éxodo de los niños rebeldes del PRI

El derrumbe del PRI a nivel nacional ha estado acompañado de sus réplicas telúricas en Hidalgo, donde de bastión político ha pasado a recuerdo anecdótico y comparsa política.

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.

Desde las telarañas del poder en el PRI Hidalgo, el resquebrajamiento de sus cuadros y militancia, que lo mismo ha causado éxodo masivo que impugnaciones hacia la antidemocracia que prima en su estructura como las denuncias realizadas por José Antonio Rojo, se han vuelto el marco idóneo para la denuncia política que, en manos de Pedro Escudero García, síndico de Tulancingo, ha puesto de relieve que los cheques en blanco de la senadora Carolina Viggiano, también son la punta del iceberg de los desencuentros en el tricolor.

 

El PRI Hidalgo, cada vez más solo y en el extravío político.

 

Mis únicos y queridos lectores, la clase política del PRI Hidalgo sigue abriendo expedientes en torno a los desencuentros de la cúpula y la militancia política, cuyos cuadros, en un partido donde Alejandro Alito Moreno se ha empeñado en reducirlo a su mínima expresión, se inconforman sobre el teje y maneje de un partido que, desde hace décadas, perdió la brújula del poder.

 

En el trazo analítico, el derrumbe del PRI a nivel nacional ha estado acompañado de sus réplicas telúricas en Hidalgo, donde de bastión político ha pasado a recuerdo anecdótico y comparsa política, convirtiéndose en un partido satélite que parece quedarle poco gas y que poco o nada tiene que decir.

 

Las apariciones de diferentes personeros del PRI Hidalgo en el Congreso local se han convertido en ecos del viento en la Bella Airosa, carecen de propuesta política y de crítica al poder constituido por Morena, por lo que sus intervenciones llaman a Morfeo, mientras la bancada de Morena aprovecha para tomar la siesta con un sopor que da envidia.

 

Empero, pese a la debacle en el PRI Hidalgo son pocas las voces que se levantan para realizar una crítica de las anomias de su poder, que su clase dirigente pretende perpetuar, tal y como lo ha hecho Alito Moreno en el tricolor. Se agolpa en este escenario de malestar político de los militantes del tricolor la idea fantasmagórica de que el partido no abandera a nadie y que su extinción se aproxima.

 

¿Hasta dónde el extravío político de la clase política dirigente del PRI habrá de continuar?

 

La respuesta es lineal.

 

Alejandro Alito Moreno se ha encargado de reducir al partido de Don Plutarco a su mínima expresión para garantizar su control y, lo que es peor, se ha eternizado en el poder mientras clama con palabras y frases huecas de “libertad y democracia”, cuando sus acciones develan un diálogo de patrañas y mentiras, que ya no tienen cabida para nadie que tenga por lo menos tres dedos de frente, porque la antidemocracia es la constante en el tricolor.

 

La impugnación, mis únicos y queridos lectores, que realizó José Antonio Rojo sobre que el PRI se erige como un partido antidemocrático desde la violación a sus estatutos, debe también acompañarse como se lo señalé, que jamás fue un partido democrático, y que en su historia se han maquillado muchos de los procesos que, en sus inicios, al constituirse como partido hegemónico, no necesitaban el fraude electoral o el crimen político para preservar su poder, lo que explica desde su control de la maquinaria del aparato de Estado, su poder.

 

Los años mozos del PRINOSAURIO se han terminado, ahora ha llegado la hora de la sobrevivencia política, orbitando como partido satélite y ocupando reflectores desde una inconsistencia política que mantiene abierto el éxodo de los que aún se resisten al cambio o buscan la curul política.

 

¿Será acaso que, en un futuro inmediato, sólo veamos en Hidalgo militar a Marco Mendoza en el PRI?

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Por: Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.






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CRONOS - Carlos Barra Moulain

Carlos Barra Moulain es Dr. en Filosofía Política, su ciudad natal es Santiago de Chile, encuentra en el horizonte social su mejor encuentro con la historia y hace de las calles el espacio de interacción humana que le permite elevar su conciencia pensando que la conciencia nos ha sido legada por los otros.