El reto después del crecimiento

Las cifras del INEGI colocan a Hidalgo en una posición interesante, pero lo verdaderamente importante será saber si puede sostenerla durante los próximos trimestres y convertirla en una tendencia que se note fuera de las estadísticas.

Hidalgo comenzó 2026 con un dato económico que merece atención. De acuerdo con el INEGI, fue la entidad con mayor crecimiento anual de su actividad económica durante el primer trimestre, con un avance de 8.2 por ciento, por encima de estados como Tamaulipas, Colima, Tabasco y Puebla. La cifra es positiva y vale la pena destacarla, porque este tipo de mediciones sí son una buena noticia.

 

Detrás del dato hay además una explicación importante, porque buena parte del crecimiento vino de las actividades industriales, que incluyen manufactura, construcción, minería y generación de energía. Eso también obliga a mirar con cuidado qué tan equilibrado es el avance. El campo y los servicios también crecieron, aunque a un ritmo bastante menor, y por eso el reto será evitar que la economía dependa demasiado de unos cuantos sectores o proyectos.

 

Hidalgo tiene una ubicación que durante años se mencionó como ventaja, pero que no siempre logró aprovecharse plenamente. Está cerca de los mercados más grandes del centro del país, rodeado por entidades con fuerte actividad industrial y conectado con corredores donde circulan todo tipo de mercancías. Que hoy crezca más que Puebla, por ejemplo, resulta llamativo, pero la competencia real consiste en continuar generando condiciones para que las empresas prefieran nuestro propio estado, por encima de los vecinos.

 

Con esto es importante recordar que crecimiento y desarrollo no son exactamente lo mismo, porque la economía puede avanzar y, aun así, muchas familias pueden no sentir ese cambio en su vida diaria. Ahí entran las políticas públicas, no para apropiarse del dato ni convertirlo en propaganda, sino para conseguir que esta buena cifra se traduzca en mejores condiciones de desarrollo regional.

 

Las cifras del INEGI colocan a Hidalgo en una posición interesante, pero lo verdaderamente importante será saber si puede sostenerla durante los próximos trimestres y convertirla en una tendencia que se note fuera de las estadísticas. El estado tiene una oportunidad para dejar de verse sólo como vecino de economías más grandes y comenzar a consolidarse como un espacio productivo con peso propio. La cifra abre una puerta y ahora viene un reto más importante, conseguir que el crecimiento se reparta, permanezca y se sienta.